EL MITO DEL EMPRENDIMIENTO CAPITALISTA

MAURICIO DIMEO

2a edición

Introducción

En las últimas décadas el neoliberalismo ha promovido la cultura del emprendimiento, el cual ha logrado posicionarse como una opción de vida para la mayoría de la población. En este ensayo se busca desenmascarar al emprendimiento como uno de tantos mitos del capitalismo.

1. Emprendimiento y lucha de clases.

El emprendimiento puede entenderse como el proceso de lanzar un nuevo negocio. Sin embargo, cada clase social vive el emprendimiento de formas radicalmente distintas, ya sea que se pertenezca a la gran burguesía, es decir, que se posean grandes capitales para invertir; que se pertenezca a la pequeña burguesía, con discretos capitales; o bien, que se pertenezca a la mayoría de la población que es trabajadora asalariada y no posee capital, como veremos.

a) Gran burguesía. Los mayores promotores del emprendimiento son los grandes capitalistas, que presumen haber iniciado desde abajo para obtener grandes fortunas, como producto de sus grandes ideas, de su creatividad, de su audacia y su genialidad. Lo cierto es que ningún millonario inició desde cero, los hombres más ricos del mundo, tales como Jeff Bezos, Carlos Slim y Bill Gates, disfrutaron de condiciones económicas favorables, apoyos de gobiernos y ejercieron prácticas desleales, tales como sobreexplotación de trabajadores, corrupción y tácticas anticompetitivas. Más que ejemplos de emprendimiento, son muestra de que el sistema capitalista facilita la acumulación de enormes cantidades de capital por unos cuantos, a costa de la miseria de millones de trabajadores. Por más ingenio, creatividad y perseverancia que tengan los capitalistas, es una aberración histórica que cada segundo obtengan ganancias millonarias mientras la clase trabajadora vive en la miseria por jornadas de 12 horas.

b) Pequeña burguesía. El perfil que más se ajusta al del emprendedor es el de la pequeña burguesía, la cual posee un pequeño negocio o el suficiente salario para emprender. La aspiración histórica de la pequeña burguesía es ascender a gran burguesía y si bien unos cuantos lo logran, la mayoría de las pequeñas empresas quiebran o son absorbidas por los grandes capitales. El capitalismo se encarga de encubrir este hecho, pretendiendo que la responsabilidad de que la mayoría de los pequeños negocios quiebren reside en la falta de ambición, riesgo o innovación de los pequeños burgueses. Sin embargo, el riesgo es un mito en la medida en que los grandes empresarios hacen suficientes análisis de riesgo para nunca perder, por lo que difícilmente un gran empresario se ve arruinado, contrario a la mayoría de los pequeños empresarios que difícilmente hacen crecer su negocio, se ven arruinados por las trasnacionales o absorbidos por ellas.

c) Proletariado. La clase trabajadora es la que menos posibilidades tiene de emprender, dado que sólo dispone de un salario socialmente necesario para su supervivencia y es víctima de los caprichos del mercado laboral, el cual puede dejarla sin empleo de un día para otro, o brindarle empleos sin prestaciones, sin jubilación o lanzarla a la informalidad. Es en este caso donde la ideología neoliberal del emprendimiento se concentra para hacerle creer al trabajador precarizado o desempleado, que la razón de su miseria no está en un sistema que prioriza la generación de capital al bienestar social, sino en la falta de ambición, creatividad e innovación del individuo. De este modo, la clase burguesa se desentiende de la miseria que genera con la acumulación capitalista y pretende hacer responsable al trabajador, aun cuando sea éste quien produce la riqueza. Para engañar al trabajador, la ideología del emprendimiento se apoya en el mito de la movilidad social, la cual nos hace creer que cualquiera puede ascender a la clase dominante, mientras que en la realidad esto es una excepción. Este mito también pretende infundir una aspiración individualista al trabajador, para que no tome conciencia del poder de la organización sindical y política.

En pocas palabras, el emprendimiento es una herramienta de la burguesía neoliberal para engañar al proletariado en la lucha de clases.

2. Emprendimiento social.

Ante el descaro capitalista de buscar la maximización de las ganancias a toda costa, surge el emprendimiento social como una estrategia que pretende brindar un beneficio a la sociedad. Sin embargo, tal emprendimiento no es más que un falso altruismo, que bajo un rostro humanizado sigue persiguiendo la generación de capital y que busca lucrar con un discurso social.

El discurso neoliberal del emprendimiento social, pretende introducir una lógica de negocios para resolver los problemas sociales, tales como la educación, empleo, la salud, la vivienda y la alimentación, los cuales son derechos humanos y no meros servicios, como pretende el neoliberalismo.

En consecuencia, el emprendimiento social deslinda al Estado de su responsabilidad de garantizar los derechos humanos y reduce los problemas sociales a oportunidades de negocios, de modo que la desigualdad es vista como una forma más de lucro empresarial, bajo la fachada de buenas intenciones.

El problema de reducir la responsabilidad del Estado ante los problemas sociales y depositarlo en la iniciativa privada, reside en que no se atenderán los problemas más apremiantes, sino aquellos que reporten ganancias económicas para las empresas, reproduciendo la anarquía de la producción capitalista bajo un discurso de ayuda social.

Por ejemplo, una empresa social que ayude a comunidades vecinales a construir sus propias viviendas, jamás va a resolver el problema de fondo, dado que la falta de vivienda es producto de la desigualdad, los bajos salarios y prestaciones y la exclusión social. Si tal empresa es exitosa, no dependerá de que ayude a muchas comunidades a construir sus casas, sino de que sea capaz de lucrar con la necesidad de vivienda. Además estará contribuyendo al deslinde de responsabilidades del Estado, que es quien debe garantizar el derecho a una vivienda digna.

Otra modalidad son las organizaciones no gubernamentales (ONG), las cuales bajan recursos públicos para realizar acciones sociales que realmente son responsabilidad del Estado. Por ejemplo, una ONG que se dedique a rescatar perros y gatos callejeros para reubicarlos en hogares, no tiene la capacidad de erradicar el problema de fondo y lo único que hará es dar un paliativo para justificar los recursos público que se apropia, mientras que favorece que el Estado se deslinde de su responsabilidad de erradicar el abandono de mascotas desde las políticas públicas. En consecuencia, las ONGs constituyen una opción de emprendimiento social para que los particulares se apropien de los recursos públicos, simulen hacer el trabajo que el Estado debería hacer y obstaculicen la posibilidad de que el pueblo se organice, dado que mediatizan el descontento social bajo sus tiempos y formas burocratizadas.

En pocas palabras, el emprendimiento social pretende mostrar un capitalismo humanizado que utiliza la lógica empresarial para el beneficio social, pero que en la práctica termina impulsando las políticas neoliberales de deslindar al Estado de brindar derechos humanos y que lucra con los problemas sociales más apremiantes como el acceso a educación o a la alimentación.

3. Emprendimiento colectivo.

Una de las mayores deficiencias del emprendimiento es que promueve el individualismo, es decir, que cada persona emprenda por sí sola y triunfe de modo individual. El emprendimiento social reduce esta deficiencia al involucrarse en problemas de las comunidades, pero aun pretende resolverlos desde una óptica capitalista u oportunista. En cambio, propongo el emprendimiento colectivo que tiene como fundamento a la clase trabajadora y a la conciencia de clase como principio.

Una forma de emprendimiento colectivo reside en las cooperativas, las cuales son empresas en las que todos los integrantes son propietarios, las decisiones son tomadas en forma colectiva, la ganancia se reparte entre todos los miembros y suelen mantener una proyección social. Sin embargo, en muchos casos las cooperativas ceden a la ambición capitalista y forman una casta de dueños que explotan a los nuevos integrantes, manteniendo la lógica burguesa.  Las cooperativas no son suficientes dado que siguen anteponiendo la ganancia al bienestar social.

Otro emprendimiento colectivo es la formación de sindicatos, los cuales muestran el ingenio y la iniciativa colectiva de los trabajadores para luchar por condiciones dignas de trabajo, como contratos colectivos y elecciones democráticas de sus representantes. Sin embargo, si esta lucha no se mantiene en constante renovación y vigilancia, termina por ser deformada en el sindicalismo charro (donde los líderes negocian los derechos) o en sindicatos fantasma (donde los dueños controlan al sindicato). Además, el sindicalismo tiene la limitante de que es una lucha económica antes que política, por lo que no pone en duda la explotación capitalista.

Otro emprendimiento colectivo es la conformación de partidos comunistas, los cuales funcionan para elevar el nivel de conciencia de clase de los trabajadores, dirigen su descontento social hacia la lucha política y preparan la organización para la revolución socialista, dado que nada puede ser tan innovador, creativo y emprendedor que una revolución social.

Pensemos en el mejor ejemplo histórico de emprendimiento colectivo. Que no esté sujeto a los caprichos del mercado sino que se planifique para el beneficio social. Que no adelgace la responsabilidad del Estado, sino que lo obligue a garantizar derechos humanos. Y que no ponga como pretexto el bienestar social para generar ganancias, sino que su objetivo sea el desarrollo social. Lo único que responde a esta descripción es la economía planificada de los países socialistas. El mejor ejemplo lo tuvo la URSS que con los planes quinquenales llevó a sus repúblicas de un atraso semi-feudal a ser la mayor potencia del mundo. Otros ejemplos son Cuba y Corea del norte, que pese al bloque económico han logrado garantizar una vida digna a su población, administrando su economía con tal genialidad que sacan el mayor provecho de los pocos recursos que poseen.

Otro caso es China, que con una economía mixta se está convirtiendo en la mayor potencia mundial, la mayor parte de sus capitales son estatales, de modo que sus empresas no están sujetas al capricho del mercado, ni a la pretendida genialidad de los emprendedores capitalistas, sino que planifican su economía para satisfacer las necesidades de su población. Por ejemplo, China tenía un grave problema de contaminación hace algunos años y no tuvo que esperar a que algún emprendedor capitalista tuviera una gran idea ecológica, sino que se puso como objetivo estatal reducir la contaminación y en pocos años lo cumplió mediante políticas públicas.

No puede haber mayor emprendimiento que una revolución socialista (como fueron la soviética, la china, la laosiana, la vietnamita y la cubana), donde toda la clase proletaria se organiza para tomar el poder, utiliza su ingenio, su creatividad y su iniciativa para estructurar un Estado que responda a sus intereses, planifica la economía para garantizar una vida digna a toda la población y lucha incansablemente contra el asedio capitalista.

En pocas palabras, mientras el emprendimiento capitalista está subordinado a la anarquía de la producción, es decir, se orienta a donde le genere ganancias por encima del bienestar social; el emprendimiento colectivo del socialismo dirige la producción para brindar una vida digna a la clase trabajadora.

Conclusión

La ideología del emprendimiento atomiza a la clase trabajadora, para que se vean entre sí como competidores por puestos de trabajo y oportunidades de ascenso social. También desmoviliza y desorganiza a la clase trabajadora bajo la esperanza de convertirse en empresarios. Así como el emprendimiento social reduce los problemas sociales en oportunidades de lucro y deslinda al Estado de su responsabilidad de garantizar los derechos humanos. Además de apropiarse de recursos públicos de manera oportunista como las ONGs.

En contraste, toda la creatividad, innovación, ambición, ingenio y perseverancia que promueve el emprendimiento, será mucho mejor utilizada por la clase trabajadora mediante el emprendimiento colectivo en la formación de sindicatos, cooperativas y partidos comunistas, que sientan las bases para el gran emprendimiento que representa la revolución socialista y continúen con otro gran emprendimiento que constituye la economía planificada, para construir una sociedad en la que cada cual trabaje según sus capacidades y reciba según sus necesidades, como dijera Marx.

Referencias

COMITE CENTRAL DEL P. C. (B) DE LA U.R.S.S. (1939) HISTORIA DEL PARTIDO COMUNISTA (BOLCHEVIQUE) DE LA U.R.S.S. En: https://www.marxists.org/espanol/tematica/histsov/pcr-b/index.htm

Comunicaciones Socialab (2018) Resolver los problemas del mundo con el emprendimiento. En: https://blog.socialab.com/resolver-los-problemas-del-mundo/

Masa, Raúl. (2013) La gran mentira del emprendedor. En: http://www.raulmasa.com/2013/05/la-gran-mentira-del-emprendedor.html?fbclid=IwAR2bksQA406IvQKsUaheQvdf-01a0c1Lm54D6p4IdZ8uGPjlomLTzEK–dg

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