LOS MITOS PATRIARCALES DE LA RELIGIÓN

MAURICIO DIMEO

Introducción

Las religiones institucionalizadas son mecanismos de control social, en este ensayo se analizarán algunos de los mitos que inculcan las religiones para mantener su poder y su riqueza, se hablará en particular del catolicismo, pero la crítica aplica a la mayoría de las religiones, que perdieron su carácter crítico y revolucionario que las vio nacer.

1. Celibato.

Si a los curas se les permitiera desarrollar su sexualidad natural, estoy seguro de que el 90% de estos casos desaparecerían, acabarían buscándose novio o novia y no aparecería esa sexualidad deformada, monstruosa y enferma a la que da pie el celibato.

Pedro Almodóvar

El cristianismo primitivo fue un movimiento de lucha contra el imperio romano, los romanos se cansaron de luchar contra los cristianos y decidieron unirse a ellos, para ello corrompieron a la mitad de ellos y fusionaron algunas creencias paganas con las cristianas.

De este modo, el emperador Constantino detuvo la persecución de los cristianos en el Edicto de Milán de 313 y facilitó la convocatoria del Primer concilio de Nicea en 325, en el que construyó la unidad de la iglesia cristiana, que se convirtió en religión del Estado en 380, cuando Teodosio I el grande, decretó el Edicto de  Tesalónica.

Hasta ese momento el catolicismo era una de tantas religiones institucionalizadas, que ejercen cierto control hacia el pueblo y logran enriquecerse a costa de la fe. Pero unos siglos después, ya en la Edad Media, implementaron el celibato sacerdotal, que tuvo como consecuencia que las riquezas que generaban los sacerdotes en sus iglesias no se heredaran al no haber descendientes y que dispusieran de mayor tiempo como misioneros de la iglesia. El celibato se propagó desde el siglo X y acabaría instituido en los dos concilios de Letrán – el primero, en 1123, el segundo en 1139. Con el tiempo, la acumulación de riqueza gracias a las misiones y a la imposibilidad de la herencia, convirtió al catolicismo en la iglesia más poderosa del mundo y la propagación del catolicismo mediante la conquista de América, la convirtió en la iglesia con la mayor cantidad de fieles de la historia.

Esto lo logró en primera instancia con el control del cuerpo de los sacerdotes, quienes deben renunciar a su sexualidad permanentemente. Como la sexualidad es parte de nuestra constitución biopsicosocial, las consecuencias han sido catastróficas, con una infinidad de hijos bastardos, niños abusados y cementerios de productos abortados por monjas violadas, lo cual ha ocurrido por alrededor de mil años.

En pocas palabras la iglesia controla y reprime la sexualidad de los sacerdotes, lo que conlleva un desahogo patológico, que implica el encubrimiento de los curas y daño permanente a la vida de los niños abusados, los niños bastardos, y las monjas violadas y obligadas a abortar.

2. Eutanasia.

La religión católica ha querido siempre monopolizar el miedo a la muerte, a las postrimerías, es su arma para conseguir tu obediencia. Por eso se opone a la eutanasia, porque es una forma de desdramatizar la muerte, es un derecho a dimitir cuando mi vida se degrada más allá de ciertos límites, porque la vida no es un valor absoluto.

Salvador Paniker

La iglesia católica no sólo controla el cuerpo de los sacerdotes para su poder y enriquecimiento, sino que también controla el cuerpo de todos los fieles mediante la prohibición del suicidio y la eutanasia.

El cristianismo primitivo consideraba al suicidio un gesto heroico para escapar al deshonor. Por el contrario San Agustín equiparó el suicidio al homicidio y no admitió excepciones, ni en casos de dolor moral o desesperación. El código canónico condenó el suicidio a partir del Concilio de Arles en 452. Ya en nuestro tiempo, la carta encíclica de 1995 Evangelium Vitae del papa Juan Pablo II, indica que la eutanasia está prohibida.

El argumento que da el catolicismo es que la eutanasia y el suicidio violan el mandamiento de “no matarás”, es decir, nuestra vida pertenece a Dios y no tenemos derecho a quitárnosla bajo ninguna circunstancia. Pero el argumento de fondo es nuevamente el control del cuerpo de los fieles, dado que si podemos decidir sobre la duración de nuestra vida también podríamos decidir sobre nuestra fe y lo que necesita la iglesia es controlar el cuerpo y la mente de los fieles para seguir siendo la institución religiosa más rica y poderosa de la historia.

En pocas palabras, la iglesia no prohíbe la eutanasia porque le importe la defensa de la vida o su transcurso natural, sino porque quiere controlar nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestra libertad.

3. Homosexualidad

He tenido que luchar para ser yo misma y para ser respetada. Para desnudar este estigma, para mí, es algo para estar orgullosos. He tenido que hacer frente la sociedad, la Iglesia, que dice ‘homosexuales sean condenados’. Es absurdo. ¿Cómo se puede juzgar a una persona que ha nacido así? No estudié para ser una lesbiana. Ellos no enseñan que yo sea así. Yo nací de esta manera, desde el momento en que abrí los ojos.

Chavela Vargas

La iglesia católica también controla el cuerpo de los fieles mediante la prohibición de la masturbación, el sexo recreativo y la homosexualidad ejercida.

A inicios de la Edad Media, la iglesia era indiferente ante las prácticas homosexuales. Posteriormente, San Agustín y Santo Tomás prohibieron toda forma de sexualidad que no tuviera como fin la procreación, calificando estas prácticas como atentados contra la naturaleza, adoptando la modalidad de pecado de sodomía. La inquisición los persiguió como pecadores y hasta hoy en día toda práctica sexual no encaminada a la procreación es condenada por la iglesia.

En el fondo, lo que buscó la iglesia desde el principio fue el control del cuerpo y de la sexualidad de los fieles, dado que mientras más sexo procreativo haya, se multiplicarán los fieles y así habrá más poder y riqueza para la iglesia. El control de la sexualidad de los fieles es el origen y consolidación de la homofobia. Aunque la iglesia está en contra de los crímenes de odio contra las personas homosexuales, su ideología es responsable de que infinidad de personas sean asesinadas, perseguidas y marginadas por su orientación sexual.

Uno de los argumentos de la iglesia es que la homosexualidad no es natural, sin embargo, se ha encontrado que la homosexualidad es una práctica recurrente en infinidad de especies animales y en todas las culturas humanas, como ejemplo tenemos a la Grecia Antigua, que consideraba más valiosa la relación homosexual entre hombres que las relaciones heterosexuales y las prácticas lésbicas normalizadas en la isla de Lesbos.

En pocas palabras, la iglesia repudia todo tipo de sexo no procreativo (masturbación, homosexualidad, sexo anal, sexo seguro, sexo fuera del matrimonio y sexo en grupo, entre otros), porque necesita controlar la sexualidad de los fieles, dado que esto conlleva su multiplicación y su obediencia, lo que genera un aumento del poder y la riqueza de la iglesia.

4. Virginidad

Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.

Voltaire

Las mujeres eran las que más sufrían la opresión del Imperio Romano, dado que no sólo eran sometidas como esclavas, sino que eran oprimidas por sus esposos, dado que el primogénito hombre era el heredero universal (Gálves, 2016), generaba vergüenza que la mujer tuviera sexo prematrimonial y resultara embarazada, si resultaba estéril era repudiada por el marido que exigía el divorcio, con frecuencia se le apedreaba hasta la muerte después del divorcio. Con la conquista romana las mujeres eran violadas como rito de sobajamiento, lo que ocasionaba hijos ilegítimos y más humillación. Con el cristianismo se ofrecía una salida, ya que se consideraba a hombres y mujeres como iguales.

En consecuencia, la mayoría de las personas que seguían a Cristo eran mujeres, lo cual probablemente ocasionó que varios de los apóstoles también lo fueran, principalmente María Magdalena. A la muerte de Jesús, fueron las mujeres las que expandieron el cristianismo, fundaron comunidades y escribieron evangelios.

Con la institucionalización del cristianismo en el surgimiento de la iglesia católica, las mujeres fueron relegadas a segundo plano, prohibiéndoles ser sacerdotisas, acceder a puestos de poder y relegándolas a ser las servidoras de los curas. En general, las religiones institucionalizadas son instrumentos del patriarcado para someter y controlar a las mujeres, para ello instituyen una serie de mitos, como lo es la virginidad.

La virginidad no es un concepto médico, científico, ni demostrable, sino una construcción social de control sexual de las niñas y mujeres.​ La Organización Mundial de la Salud califica la virginidad como una forma dañina de discriminación de género.

El catolicismo ha exaltado la virginidad así como el matrimonio, en oposición a la fornicación, bajo el argumento de que son caminos de salvación. Sin embargo, la razón de fondo es quitarle poder a las mujeres, ya que si no pueden decidir libremente sobre su sexualidad significa que nunca alcanzan la mayoría de edad, dado que su cuerpo pertenece a la iglesia si son monjas, a sus padres cuando no se han casado y a su esposo luego del matrimonio, pero nunca les pertenece a sí mismas. Esta es la razón por la que se criminalizan las relaciones sexuales prematrimoniales y extramatrimoniales. También es la razón de que se satanice a las lesbianas y a las que ejercen sus sexualidad fuera del matrimonio, dado que muestran ser dueñas de su cuerpo y por ende no se someten al poder de la iglesia.

En pocas palabras, el mito de la virginidad refuerza el control  del cuerpo de las mujeres, haciéndolas propiedad de la iglesia, de los padres, de los esposos y hasta de los proxenetas en el mercado de la prostitución.

5. Aborto.

El derecho a elegir es solamente uno de los aspectos del tema mucho más amplio de los derechos reproductivos, es decir, el derecho de la mujer a controlar su cuerpo y su vida reproductiva

Sharon Smith

El aborto se ha practicado en todas las épocas y hasta hace dos siglos fue considerado crimen o delito. Por ejemplo, San Agustín consideraba que el embrión no tenía alma hasta el día 45 después de la concepción. La Iglesia adoptó esta postura en 1312, en el Concilio de Vienne convocado por el Papa Clemente V. Fue hasta nuestra época capitalista, en 1869, cuando el Papa Pío IX determinó que los embriones poseen un alma desde el momento de la concepción.

Los mitos sobre el aborto poseen una serie de falsedades pseudocientíficas, fanáticas y populares que se han propagado en la población menos crítica. Se habla de que la vida inicia desde la concepción, pero la vida es un proceso continuo, por lo que no inicia ni termina en la concepción. Se habla de que el embrión ya tiene alma, pero los principales teólogos del catolicismo como Santo Tomás pensaban lo contrario. Se habla del sufrimiento del embrión en el aborto, pero se sabe que las primeras siete semanas tan sólo hay un proceso de división celular sin forma ni función humana. De la octava a la décima semana comienzan los primeros receptores cutáneos y se producen reflejos espinales. No obstante, no puede haber respuesta alguna a estímulos inducidos porque no hay corteza cerebral ni sistema nervioso. De la semana 11 a la 19 se aprecian reacciones a estímulos sensoriales, pero no hay percepción consciente de éstos ya que las vías nerviosas y las conexiones entre neuronas, la médula espinal y las neuronas del interior del cerebro no existen, porque aún no hay corteza cerebral. En otras palabras, las  12 semanas que generalmente se aceptan para la práctica del aborto, están a salvo de que el embrión tenga autoconciencia o dolor, por lo que la interrupción del embarazo no es un acto cruel o inhumano.

Por otra parte, durante toda la historia humana las mujeres han abortado y lo seguirán haciendo, por lo que la clandestinidad sólo provoca que las mujeres pobres mueran en abortos mal practicados y las mujeres ricas paguen altas sumas en hospitales privados.

Asimismo, las razones por las que las mujeres abortan son muchas: fueron abusadas por sus familiares, fueron violadas, no están preparadas física ni emocionalmente, fallaron las medidas anticonceptivas y porque tienen derecho a decidir sobre su cuerpo.

Ninguna razón será suficiente para la Iglesia, dado que lo que está de fondo es lo misma que en el caso de la virginidad: el control político y económico del cuerpo de las mujeres. Dado que si las mujeres deciden cuándo y cómo tener hijos, le restan poder a la Iglesia y la disminución de hijos es también la reducción de fieles, por lo que restaría riqueza a la Iglesia.

En pocas palabras, al prohibir la práctica del aborto, la Iglesia impone la maternidad obligatoria en todas las mujeres, para así mantenerlas bajo su dominio político y que no sean dueñas de sus propios cuerpos.

Conclusión

La Iglesia es una de las principales instituciones que colaboran con el patriarcado para someter a las mujeres bajo la obediencia de los hombres. La iglesia utiliza una serie de mitos para no hacer evidente que mediante su ideología de género perpetua el poder y la riqueza como la institución religiosa más popular del mundo. Nuestra tarea es luchar contra sus prácticas patriarcales para que las mujeres tengan poder sobre ellas mismas, como dijera Wollstonecraft.

Referencias

Gálves, Javier (2016) Las mujeres y el cristianismo. En: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/las-mujeres-fundaron-el-cristianismo/ y http://www.elviejotopo.com/topoexpress/cristianismo-feminista/

García Colín Carrilo, David. (2015) El cristianismo primitivo. En: https://old.laizquierdasocialista.org/node/977 Consultado el 22 de noviembre de 2015

Miranda, José Porfirio (1988) El comunismo en la Biblia. En: http://cefmiranda.org/esp/wp-content/uploads/2015/10/COMUNISMO-EN-LA-BIBLIA-carta-1.pdf

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