EL MITO DEL ADOCTRINAMIENTO COMUNISTA

MAURICIO DIMEO

Introducción

Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase.

Lenin

En este ensayo se explicará cómo la educación socialista es una herramienta de la revolución y se mostrarán ejemplos históricos de esta valiente lucha por una vida digna.

El adoctrinamiento es el conjunto de medidas y prácticas educativas y de propaganda, encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas. Generalmente una práctica de adoctrinamiento impide la práctica de la democracia y está relacionada con el lavado de cerebro.

Al comunismo se le ha acusado de implementar prácticas adoctrinadoras y regímenes totalitarios, en los que supuestamente el individuo es aplastado por la colectividad, en la que todos pensarían igual, es decir, no pensarían por sí mismos, por lo que no poseerían aspiraciones personales.

Para desmontar tales mitos analizaremos la educación socialista y sus resultados en los países socialistas, como parte del proceso de las revoluciones socialistas.

1. Educación socialista

La educación es un arma cuyos efectos dependen de quién la tiene en sus manos y a quién está apuntada.

Iósif Stalin

Cuando buscamos un cambio social muchas veces se menciona que la solución es la educación, pero la educación es una herramienta que puede servir para bien o para mal de la humanidad. Por ejemplo, la educación por competencias ha sido utilizada como herramienta de la burguesía para formar obreros calificados que se sometan a condiciones laborales infrahumanas. Otro ejemplo, el constructivismo ha sido utilizado por la clase capitalista para simular que el estudiante aprende por sí mismo, pero en el fondo le está imponiendo sus valores individualistas. Es decir, no basta la educación en general para lograr un cambio social, dado que los objetivos y valores de quienes imparten la educación orientarán su resultado.

En el caso de la educación socialista, el objetivo no sólo es la instrucción (aprender conocimientos) o la capacitación (aprender a hacer algo), sino la formación (transformarse como persona). Dicha formación es política, dado que sólo tomando conciencia de la lucha de clases es como se puede transformar a la sociedad.

Muchas veces se ha confundido a la educación socialista con la educación popular, pero la educación popular no siempre busca educar para la revolución, sino que le basta con elevar el nivel de vida o de conciencia del pueblo. Además, por pueblo se puede entender una variedad heterogénea de clases y sectores que no necesariamente conforman la clase trabajadora y por ende no conforman al sujeto revolucionario que necesitamos para transformar a la sociedad.

En otras palabras, la educación socialista busca organizar a la clase trabajadora y dirigirla hacia la revolución, dado que esa es la única transformación que puede erradicar la pobreza, la desigualdad y la injusticia de modo definitivo.

2. La educación socialista en la URSS

La disciplina no es un método, un procedimiento de educación, sino un resultado.

Anton Makarenko

Cuando se habla de la revolución rusa se suele relatar el momento coyuntural del levantamiento armado, sin embargo, fue mucho más importante el proceso de formación política que duró varias décadas antes de 1917. Los socialistas rusos se dieron a la tarea de educar a los obreros y campesinos que posteriormente conformaron el partido comunista de la Unión Soviética.

Educar a los obreros y campesinos por parte de los socialistas rusos fue una tarea ardua y dura, ya que no es una educación formal que implique una escuela con unas instalaciones, un horario de clase y salones con pupitres y pizarrones. Al contrario, la educación socialista en la Rusia zarista se dio en las escasas horas que posee todo trabajador después de jornadas de 12 o 15 horas, sesiones impartidas en la casa de algún obrero u obrera, sacrificando horas con la familia o de sueño. Una educación que no emite certificados o títulos, que es mal vista por los patrones y por los vecinos.

Los principales educadores socialistas de la revolución rusa fueron Lenin, Stalin y Kollontai, entre otros, dado que Lenin murió poco tiempo después de la revolución rusa, los dos últimos continuaron con la formación política en la época de la recién formada URSS. A ellos se les unió Makarenko, quien trabajó en la colonia Gorki, en la comuna Dzerzhinski y se dedicó a rescatar a niños y jóvenes delincuentes que nadie pensaba que tuvieran remedio.

Makarenko (1888-1939) desarrolló la pedagogía socialista hasta su máxima expresión, dado que logró reeducar a los pequeños delincuentes hasta convertirlos en los líderes de la Unión Soviética, mismos que posteriormente lucharon contra el fascismo en su expresión nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Makarenko sostenía que la personalidad se forma en la colectividad, por lo que es falso que colectividad e individualidad sean opuestos irreconciliables. Una individualidad ajena a la colectividad está enajenada y no se desarrolla plenamente, mientras que una individualidad que se entrega a la colectividad desarrolla una personalidad plena que puede trascender su tiempo, como explica Makarenko (1977).

Makarenko  define a la colectividad como “un grupo de trabajadores libres, unidos por objetivos y acciones comunes, organizado y dotado de órganos de dirección, de disciplina y responsabilidad” (1977:6) Es decir, la colectividad no puede aplastar a los individuos porque está dirigida, conformada y estructurada por individuos conscientes que se preocupan por cada uno de los integrantes de la colectividad.

La colectividad implica que la responsabilidad es compartida, por lo que si un pupilo comete una falta, todo el destacamento asumía las consecuencias del hecho. Contrario a la sociedad capitalista, donde las responsabilidades siempre son individuales, por ejemplo al cometer un delito, por lo que se ignora que somos producto de nuestro contexto y que cada acto negativo o positivo es consecuencia de las condiciones sociales concretas, más la acción individual.

Por otra parte, en la colectividad no se practica la horizontalidad extrema que promueven los anarquistas, sino que se adquieren roles de mando y de subordinación, que son necesarios para el correcto funcionamiento de la colectividad. Sin embargo, la autoridad y la subordinación no son relaciones de poder desiguales y autoritarias como en el capitalismo, en donde quien manda somete a los demás y quien obedece se subordina de manera forzada. En la colectividad socialista el que manda adquiere una gran responsabilidad con sus subordinados, dado que no dejan de ser sus iguales. Mientras quien se subordina lo hace por convicción y voluntad, dado que confía en la estructura organizativa de la colectividad y sabe que así cumple con los objetivos que benefician a todos los individuos.

Además, Makarenko luchaba contra la idea elitista de buscar “la mejor escuela” (1977:11) para los niños y para ellos prohibió a los padres la elección de la escuela, dado que todas las escuelas deben ser las mejores y la sociedad para padres debe luchar por ello, así que implementó la primera escuela para padres en la historia, donde había sanciones para los padres negligentes.

Otro aspecto que resalta Makarenko es la contradicción de quien actúa de buena forma cuando sabe que lo están observando y cómo realmente es cuando sabe que está solo. Este vicio capitalista muestra la hipocresía de quien sólo actúa de buena forma por quedar bien y por ende no se ha formado una personalidad socialista. Por ende, no hay mejor muestra de una transformación de la personalidad que alguien que hace una buena acción y luego se retira sin esperar reconocimiento, dado que sus acciones no tienen como objetivo el reconocimiento individualista, sino el bien de la colectividad.

En consecuencia, la educación de la personalidad en el socialismo implica el análisis de nuestros defectos y el esfuerzo por erradicarlos en beneficio de la colectividad. Nadie puede escudarse en que tiene virtudes y defectos como parte de su individualidad, dado que la educación socialista busca la permanente transformación del individuo y no su estancamiento, por lo que no podemos justificar una personalidad violenta, un lenguaje insultante o una apatía generalizada, dado que todo ello impide el desarrollo colectivo de nuestra personalidad.

En pocas palabras, la educación socialista en la URSS y la pedagogía de Makarenko formaron a la sociedad soviética que logró el desarrollo económico, político y social más grande de la historia, pues pasaron de ser un país semifeudal a ser una de las mayores potencias mundiales, siendo líderes en la carrera espacial, pioneros en tecnología, fundadores de los derechos económicos, sociales y culturales, dado que su población fue educada para desarrollar su personalidad en función de la colectividad.

Lamentablemente la clase capitalista mundial luchó incansablemente contra la URSS y logró derrotarla en 1991, interrumpiendo así la educación socialista y sumiendo a su población en la miseria y el adoctrinamiento capitalista, de los que no han salido hasta hoy en día.

3. La educación socialista en Cuba

Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

Che Guevara.

Cuba era un gran casino de Estados Unidos, la miseria y la explotación imperaban en la isla. Nadie imaginaba que a un lado del imperialismo yanqui, una pequeña isla daría un ejemplo de dignidad y lucha a todo el mundo. La revolución cubana se gestó gracias a la educación socialista que implementaron Fidel Castro, Ché Guevara y el grupo revolucionario que formaron para lograr la única revolución socialista triunfante en toda América.

A Ernesto Guevara (1928-1967) se le conoce por las camisetas, las películas y su promoción del comunismo en todo el mundo, pero pocos saben que fue un gran educador socialista. La derecha lo trata como un bandido, un asesino y un hombre deshumanizado, peo fue quien dijo que “Porque el socialismo ahora, en esta etapa de construcción del socialismo y el comunismo, no se ha hecho simplemente para tener nuestras fábricas brillantes, se está haciendo para el hombre integral, el hombre debe transformarse conjuntamente con la producción que avance, y no haríamos una tarea adecuada si solamente fuéramos productores de artículos, de materias primas, y no fuéramos a la vez productores de hombres” (Guevara, citado en Turner, 2007:24).

Esa persona integral que promovió el Che implicaba la colectividad, el humanitarismo, la modestia, la sencillez, el desprendimiento, la disciplina, la organización y el afán de superación, como los valores socialistas que impulsaron la revolución cubana. Es decir, el Che comparte los ideales de Makarenko, pero los adapta a su contexto histórico en la Cuba socialista.

Guevara mostraba que ser revolucionario no es sólo dar la vida en la lucha armada, sino que implica responder con amabilidad una pregunta de un trabajador de servicio, hablar con suavidad a los niños, ceder el asiento a quien lo requiera, comunicarnos con nuestros hijos con comprensión y ayuda, entre otros. Porque la educación socialista implica volver a humanizarnos, luego de que el capitalismo nos deshumaniza con su afán de lucro y su individualismo: “Porque el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad” (Guevara, citado en Turner, 2007:34).

Al igual que Makarenko, Guevara pone especial atención en reconocer nuestras debilidades, nuestros errores y tratar de enmendarlos. Apuesta por hacerlos públicos y discutirlos con la colectividad, sólo así podremos corregirlos en beneficio de la comunidad, dado que  sostiene que el máximo fin de la educación es aprender a autoeducarse.

En cuanto al método que empleaba el Che para educar, sostuvo el empleo de la persuasión y el ejemplo. Guevara era el primero en dirigir y en organizar, pero también era el primero en sembrar, el primero en limpiar y en criticar, dado que lo que decimos de nosotros mismos no educa, pero sí educa nuestro ejemplo, nuestra práctica y nuestra congruencia. Además, la persuasión implica la argumentación, abre la polémica, demuestra, ejemplifica, combate, incita y plantea problemas (Turner, 2007,38). “A la hora de hacer caminatas era el primero, cuando había que cargar una cosa era el primero que cargaba el primero saco, Entonces ellos se acercaban a no permitírselo, y él decía que no, que todos tenían que trabajar por igual” (citado en Turner, 2007:58).

Por otra parte, cuando Marx habló de que la educación socialista debía estar vinculada al trabajo, los burgueses se escandalizaron al interpretar que estaba promoviendo la explotación infantil. Sin embargo, los únicos que en la práctica explotan a los niños son los capitalistas, pues a lo que Marx se refería es a la educación integral que implica aprender a ser productivos desde niños, sin que esto implique un abuso hacia su infancia. El Che comprendió muy bien este principio y promovió que la educación enalteciera el trabajo como la actividad más dignificante del ser humano, ya que como dijo Engels: el ser humano surgió a partir de la transformación del entorno, es decir, mediante el trabajo. Decía el Che: “el culto al trabajo colectivo y con fines colectivos, debe ser desarrollado. Brigadas de voluntarios que construyan caminos, puentes, ciudades escolares, que vayan constantemente uniéndose, demostrando su amor a la Revolución con los hechos, deben recibir un gran impulso” (citado en Turner, 2007:59). Esto es posible porque en el socialismo el trabajo pierde su carácter enajenante y opresivo del capitalismo, para convertirse en una actividad que desarrolla nuestras capacidades y nos permite contribuir a la colectividad.

La educación cubana eliminó el analfabetismo, pero también le dio la oportunidad a toda su gente de estudiar una carrera y obtener empleos dignos con jubilaciones garantizadas. Todo ello con la concepción de integralidad entre educación, técnica y ciencia que aportó el Che Guevara. Por otra parte, cuando toda la población tuvo la oportunidad de estudiar carreras universitarias, Cuba se enfrentó con que casi nadie quería sembrar la tierra, en una aparente contradicción entre la vocación y las necesidades sociales. Pero la misma educación socialista nos hace tomar conciencia de que la vocación no es algo predeterminado ni unilateral, sino que puede ampliarse y diversificarse hacia las tareas que requiere la colectividad, así podemos empezar como médicos, para luego ser ingenieros, comandantes o disertadores, como lo fue el mismo Che.

En otras palabras, la educación socialista nos enseña a valorar el trabajo no enajenado, tanto porque forma nuestra personalidad, como porque es una necesidad moral el contribuir a la colectividad. Además, el trabajo voluntario persiste en las sociedades socialistas, dado que es muestra del grado de conciencia colectivista.

La educación socialista en Cuba es profundamente humanista y humanitaria, por eso Cuba hace constantemente brigadas médicas hacia los países que lo necesiten y brinda atención médica gratuita a su población y a todo aquél que pise sus tierras. El ejemplo más icónico fue cuando el sistema de salud cubano atendió a las víctimas del 9/11 mientras que el sistema de salud estadounidense se negó a atender a sus propios ciudadanos, lo cual se muestra en el documental de Michael Moore: Sicko, que es una crítica al desmantelamiento de los servicios de salud gubernamentales en el país más poderoso del mundo.

Cuba es un país pequeño y pobre que ha sobrevivido por más de medio siglo al bloqueo económico y al asedio capitalista. Gracias a la educación socialista la mayoría de su población mantiene los valores de la colectividad y lucha por mantener una vida digna.

4. La educación socialista en el resto de las revoluciones socialistas del siglo XX.

Los revolucionarios deben tener como máxima de su vida y de su lucha, la verdad de que si confían y se apoyan en el pueblo, llegan a salir siempre victoriosos, pero si son repudiados por él, sufren mil derrotas.

Kim Il Sung

La revolución rusa fue la primera vez en la historia que la clase oprimida se levanta en armas contra la clase opresora y triunfa, eso les dio una gran esperanza a los pueblos de todo el mundo para hacer sus propias revoluciones y luchar por una vida digna. En cada caso fue la educación socialista la que preparó al pueblo organizado para los levantamientos armados. Ese es el caso de Mao en China, Ho Chi Min en Vietnam, y Kim Il Sung en Corea del norte, quienes formaron a sus pueblos en la educación socialista.

Estos son los países que hicieron revoluciones socialistas o movimientos armados triunfantes y el año en que las realizaron: Afganistán, 1978. Albania, 1944. Angola, 1975. Alemania oriental, 1949. Benín, 1975. Bulgaria, 1946. Camboya, 1975. Checoslovaquia, 1948. Chile, 1932. Congo, 1970. Etiopía, 1974. Granada, 1979. Hungría, 1949. Mongolia, 1924. Mozambique, 1975. Polonia, 1975. Rumania, 1947. Somalia, 1969. Unión soviética, 1922. Vietnam, 1945. Yemen del Sur, 1967. Yugoslavia, 1945. China, 1949. Laos, 1975. Vietnam, 1976, Burkina Faso, 1983. Corea del norte, 1948. Cuba, 1961.

Antes, durante y después de cada uno de esos triunfos se implementó la educación socialista que hace posible la organización del pueblo trabajador y su desarrollo individual. Sin embargo, la burguesía a nivel mundial aún posee una gran fuerza y ha logrado derrotar a casi todos los países socialistas, ya sea por el bloqueo económico, por golpes de Estado o por la infiltración de sus elementos en los Estados proletarios, por lo que los únicos países que siguen siendo socialistas hasta la fecha son: Corea del norte y Cuba.

Conclusión

La clase burguesa mundial se ha encargado de adoctrinar a la mayor parte de la humanidad en la ideología capitalista. Los sistemas educativos capitalistas están diseñados para que el estudiantado no cuestione al sistema capitalista, sino que acepte como un dogma los mitos del capitalismo, tales como que cualquiera puede hacerse rico si se esfuerza, que el pobre es pobre porque quiere, que los países socialistas son terribles dictaduras, o que siempre habrá ricos y pobres.

La población tiene tanto temor a los regímenes totalitarios que no se da cuenta de que en el capitalismo vivimos en uno de ellos, ya que nos hacen pensar igual (consumismo), comportarnos igual (modas y estereotipos de consumo) y dejar de exigir nuestros derechos por igual (analfabetismo político). El verdadero adoctrinamiento político lo vivimos día con día en el capitalismo, donde la educación es un producto más de consumo y los títulos universitarios se venden en cómodas colegiaturas.

Por otra parte, si la educación es la solución a los problemas sociales, la historia del siglo XX nos muestra que sólo la educación socialista puede formar a la clase trabajadora para generar revoluciones socialistas triunfantes y mantenerlas. En tal sentido, ninguna ideología pequeño burguesa como el trotskismo, el anarquismo, el autonomismo o el feminismo radical, ha logrado una sola revolución triunfante, aun cuando intenten utilizar la educación como herramienta. Sólo el marxismo-leninismo ha logrado educar a la clase trabajadora para generar todas las revoluciones triunfantes del siglo XX, con un total de 28, de las cuales sobreviven Cuba y Corea del norte.

La educación socialista es una herramienta muy poderosa porque educa para la colectividad, para la democracia real, para la consciencia de clase y para el desarrollo de la personalidad individual, lo que implica formar seres humanos honestos, empáticos, amables y solidarios, todo lo cual ningún sistema educativo ha logrado jamás. Utilicemos esta herramienta de la educación socialista para volver a hacer revoluciones y forjar un mundo donde cada cual trabaje según sus capacidades y reciba según sus necesidades, como dijera Marx.

Referencias

Makarenko, Anton. (1977) La colectividad y la educación de la personalidad. Moscú, Editorial Progreso.

Turner Martí, Lidia (2007) Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara. La Habana, Editorial Capitán San Luis.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s