La mitología es un conjunto de mitos relativamente cohesionados o paralelamente adheridos: relatos que forman parte de una determinada religión o cultura. Suele considerarse mitología a los relatos sobre el origen del mundo en las culturas antiguas, mientras que desde la época moderna se han remplazado los mitos por la razón, la ciencia y la historia.
Esto no es del todo cierto, dado que la civilización actual posee nuevos mitos que pueden agruparse en dos grandes sistemas, la mitología del capitalismo y la mitología del patriarcado. Tales mitos funcionan para mantener la superstición de que el capitalismo es el mejor sistema económico de la historia y que es imposible superarlo, y la superstición de que no existe un patriarcado, sino que las relaciones amorosas, interpersonales y familiares son naturales e inmutables.
Sin embargo, el capitalismo es un sistema económico que surgió hace algunos siglos, cuando la clase burguesa derrotó a la clase feudal y su dominio se extendió por toda la tierra, lo cual ningún otro sistema económico había logrado. El fundamento del capitalismo es la generación del capital, lo que implica la explotación, opresión y dominación de la clase trabajadora. El capitalismo posee una base económica que incluye las fuerzas productivas, las que comprende las riquezas naturales o materias productivas, los conocimientos y medios técnicos utilizados para la producción, y la propia fuerza productiva del ser humano y las relaciones de producción, correspondientes a diferentes formas de división social del trabajo y propiedad de los medios de producción. Y una superestructura ideológica, política y jurídica, donde entra toda su mitología justificadora.
Por otra parte, el patriarcado es un sistema económico que surgió en la época de la barbarie y que se ha adaptado a cada periodo histórico, conformando el patriarcado esclavista, el patriarcado feudal y el patriarcado capitalista. El fundamento del patriarcado es la dominación política, económica y sexo-reproductiva de la clase sexual de los hombres contra la clase sexual de las mujeres. El patriarcado posee una base económica que incluye la capacidad reproductiva de las mujeres, su cuerpo entendido como objeto sexual y unas relaciones de producción sexo-reproductiva, que incluye su disponibilidad las 24 horas para el trabajo doméstico, de crianza y de cuidados. Y una superestructura ideológica, política y jurídica, donde entra toda su mitología justificadora.
Asimismo, el marxismo es la ideología que posee la capacidad teórica y el potencial práctico para combatir al capitalismo. En concreto, sólo el marxismo-leninismo ha demostrado ser eficaz, al ser el único en realizar revoluciones triunfantes, tales como la rusa, la china, la cubana, la norcoreana, la vietnamita y la laosiana, mientras que los demás marxismos son simplemente académicos como la teoría crítica o directamente reaccionarios como el trotskismo, mismo que no ha hecho ninguna revolución y se ha opuesto a todas. Como ejemplos de marxistas-leninistas tenemos al propio Lenin, Gramsci, Stalin, Kollontai, Fidel Castro, Che Guevara, Ho Chi Min, Kim Il sung y Mao, entre otros. Todos ellos fueron grandes educadores populares, lo cual es una de las grandes cualidades del marxismo-leninismo.
Por otra parte, el feminismo es la ideología que posee la capacidad teórica y el potencial práctico para combatir al patriarcado. En concreto, el feminismo radical ha demostrado ser eficaz, al ser el único en luchar por los derechos de las mujeres en tanto mujeres, tales como el derecho al aborto, contra los feminicidios y contra la violencia doméstica, así como hacer visible al sistema patriarcal y el sexaje o lucha de clases sexuales, mientras que el feminismo liberal o generista ignora o niega algunos de dichos aspectos y aspira a una igualdad de género sin cuestionar de fondo al patriarcado. Como ejemplos de feministas radicales tenemos a Millett, Shulamith y Wittig.
Capitalismo y patriarcado son dos sistemas económicos, políticos y sociales, que están estrechamente unidos en un gran supersistema civilizatorio, dado que ambos dieron origen a la civilización. El problema del marxismo y del feminismo es que ninguna de las dos teorías tiene la capacidad teórico-práctica para abarcar dicho supersistema. Esto se evidencia cuando el marxismo se niega a asumir la existencia del patriarcado, el feminicidio y las clases sexuales, mientras que el feminismo se niega a comprender la importancia de una revolución social que tome el poder del Estado por la fuerza para superar todas las opresiones de clase social y sexual. En ambos casos se cae en un dogmatismo que impide cuestionar la pervivencia del patriarcado en los países socialistas, así como lo lejos que se encuentra el feminismo de una verdadera revolución social sin la herramienta de la lucha de clases sociales.
Afortunadamente ya han existido esfuerzos por elaborar una ideología que supere e integre al marxismo y al feminismo en una gran teoría unificadora, la cual ha sido denominada feminismo socialista, feminismo marxista o feminismo materialista. Las principales representantes son Angela Davis, Silvia Federici, Ochy Curiel, Jules Falquet, Colette Guillaumin, Paola Tabet, Nicole Claude Mathieu, Heidi Hartmaan y Zillah Eisenstein, entre otras.
No es fácil articular marxismo y feminismo en una sola teoría, sin embargo es la única manera de comprender y superar de raíz la injusticia y la desigualdad en el mundo, dado que las clases humanas que son dueñas del mundo son la clase sexual de los hombres y la clase social burguesa, no por nada los humanos más poderosos del mundo son hombres capitalistas.
En esta obra se desarrolla el feminismo materialista para explicar el entramado capitalismo-patriarcado, clases sociales-clases sexuales y la superestructura ideológica que posee una mitología capitalista y una mitología patriarcal, que adormecen al pueblo para que jamás tome conciencia histórica y siempre viva sumergido en la superstición y la falsa conciencia.
En el primer capítulo: “El modo de producción patriarcal”, se explica cómo en paralelo a un modo de producción capitalista, existe uno patriarcal, que subyace al capitalista, pero que no es explícito y por ello ha sido más difícil de descubrir.
En el segundo capítulo: “El mito patriarcal de la pornografía”, se propone cómo combatir la pornografía, que es una forma de violencia sexual, sin caer en el conservadurismo ni en el neoliberalismo sexual, que son extremos igualmente patriarcales.
En el tercer capítulo: “El mito del emprendimiento capitalista”, se analiza cómo el capitalismo nos engaña con su meritocracia, mientras que en los hechos mantiene una tajante división de clases sociales, donde el pobre seguirá pobre por más que se esfuerce.
En el cuarto capítulo: “El mito de la legalidad capitalista”, se explica cómo la mayoría de las empresas mantienen negocios ilegales y sólo apelan a la legalidad cuando así conviene a sus intereses, mientras que el pueblo organizado sufre las consecuencias de la represión del Estado en la más completa impunidad.
En el quinto capítulo: “El mito del superhéroe capitalista”, se propone que el capitalismo utiliza todos los medios posibles para educarnos en su ideología individualista, como es el caso de los principales superhéroes: Batman, Supermán y Ironman, entre otros.
En el sexto capítulo: “El mito del adoctrinamiento comunista”, se desmiente que los comunistas engañen al pueblo con su ideología, sino que al contrario, les generan conciencia de clase para que sean mejores seres humanos y su prioridad sea organizarse para luchar por el socialismo.
En el séptimo capítulo: “El mito del amor capitalista-patriarcal”, se analiza qué es el amor, cómo ha cambiado en cada periodo histórico, cuál ha sido su conformación en el capitalismo y en el patriarcado, así como su superación dialéctica mediante el socialismo.
En el octavo capítulo: “Los mitos patriarcales de la religión”, se explica el papel que ha jugado la religión para someter y controlar el cuerpo de las personas y en particular de las mujeres, para lograr su obediencia a los hombres como clase sexual hegemónica.
En el noveno y último capítulo: “El mito patriarcal de la heterosexualidad”, se explica qué implica cada una de las siglas de la comunidad LGBTTTIQA, así como el papel del feminismo ante la diversidad sexual, mostrando que el patriarcado sigue presente en las relaciones no-heterosexuales.
Mi objetivo en esta obra es hacer filosofía desde la lucha social, para así romper la brecha entre el conocimiento y el pueblo, entre la teoría filosófica y la práctica emancipadora, y para combatir el temor a politizarnos, de modo que encontremos el significado de la vida luchando por una sociedad justa, donde cada cual trabaje según sus capacidad y reciba según sus necesidades (como dijera Marx), y donde las mujeres tengan poder sobre sí mismas (como dijera Mary Wollstonecraft).
Por último y no menos importante, quisiera remarcar que toda producción humana es colectiva, en la medida en que las personas que conforman nuestro contexto nos determinan, por lo que agradezco las aportaciones de Adriana Ramírez y el Comité Cerezo, que con sus praxis impulsaron esta obra.
El patriarcado utiliza una serie de mitos para controlar el cuerpo de las personas y sobre todo de las mujeres, uno de ellos es el mito de la heterosexualidad. En este ensayo se analizará la mitología que asedia a la comunidad LGB, bajo el yugo del régimen heterosexual.
1. Lésbico-gay
Todo o casi todo lo que es propio del amor, la mayoría de los hombres hetero lo reservan exclusivamente para otros hombres. Las personas que ellos admiran; respetan; adoran y veneran; honran; quienes ellos imitan, idolatran y con quienes cultivan vínculos más profundos; a quienes están dispuestos a enseñar y con quienes están dispuestos a aprender; aquellos cuyo respeto, admiración, reconocimiento, honra, reverencia y amor ellos desean: estos son, en su enorme mayoría, otros hombres (…) La cultura heterosexual masculina es homoafectiva; ella cultiva el amor por los hombres.
Marilyn Frye
La homosexualidad puede ser entendida como la atracción hacia personas del mismo sexo, el cual puede ser lésbico si es de mujer a mujer o gay si es de hombre a hombre, aunque a veces también se utiliza el concepto gay para mujeres y en otros casos se usa gay para señalar a los homosexuales de clase alta, mientras que marica se utiliza para homosexuales de clase baja. Lo cual muestra que la discriminación de clase también atraviesa a la diversidad sexual.
a) Mito de la naturaleza heterosexual
Uno de los ataques más comunes contra la homosexualidad es que no es una práctica natural, dado que no genera descendencia y se pone como ejemplo a los animales. Sin embargo, los mamíferos somos animales afectivos, por lo que las prácticas sexuales no se reducen a la copulación. Se han descubierto muchas especies que practican la homosexualidad como una forma de cohesión y para fortalecer sus lazos afectivos, sobre todo cuando no hay escasez de población.
En todo caso, pretender reducir la sexualidad a una práctica heterosexual encaminada a la reproducción, mermaría toda la riqueza de la sexualidad humana, es decir, tendríamos que eliminar los besos y el sexo oral, dado que no son funciones biológicas de la boca. Por lo contrario, la existencia del clítoris muestra que la sexualidad no se reduce a la reproducción, pues es un órgano generado exclusivamente para provocar placer. Por la misma línea, el hecho de que el ano pueda ser estimulado para el placer sexual, muestra que tampoco puede ser reducido a un canal de desecho, sino que todo nuestro organismo puede participar del placer sexual.
En pocas palabras, la sexualidad humana no es naturalmente heterosexualidad, dado que la función reproductiva es tan sólo un componente de las relaciones sexuales, por lo que el potencial sexo-afectivo del ser humano no puede reducirse a la heterosexualidad.
En consecuencia, el machismo provoca que la mayoría de los hombres no exploren su sexualidad, por temor a ser homosexuales y se pierdan la posibilidad de sentir placer en cada parte del cuerpo, por lo que reducen el acto sexual a los genitales.
b) Mito de la elección
Existe el prejuicio de que podemos elegir ser o no ser homosexuales, bajo esta premisa se pretenden dar terapias de conversión y se considera a la homosexualidad una enfermedad, llamada homosexualismo. Por lo contrario, la homofobia sí podría ser considerada una enfermedad mental, dado que al menos cada dos días es asesinada una persona por crímenes de homofobia y muchas personas se suicidan después de las terapias de conversión. La homosexualidad fue desclasificada como enfermedad mental en Estados Unidos en 1973. La Organización Mundial de la Salud lo hizo en 1990.
En contraste, no se trata de una preferencia, sino de una orientación, que no puede decidirse en ningún momento de la vida. Si la heterosexualidad fuera elegible, gran parte de los homosexuales optarían por ella para evitar la grave discriminación heterosexista que sufren en todos los ámbitos: familiar, social, laboral, educativo. El hecho de que mucha gente lleve una doble vida para ocultar su orientación muestra que no es algo elegible.
Según el informe Kinsey, se estima que el porcentaje de la población que no es heterosexual es del 10%, es probable que así como la proporción de hombres y mujeres suele estar equilibraba en 49-51, la proporción de heterosexuales y no-heterosexuales se mantenga constante en un 90-10. Además, la orientación sexual está influenciada por la genética, las hormonas y el ambiente.
En pocas palabras, la homosexualidad no puede elegirse y no es una enfermedad, por lo que debe entenderse como parte de la gran diversidad que constituye la complejidad humana.
c) Mito del binarismo de roles.
Nuestra educación suele ser heteronormativa, es decir, nos enseñan que la heterosexualidad es lo normal y que debe imperar en todo los ámbitos de la vida. En tal sentido, suele pretenderse que las relaciones homosexuales deben encajar en un binarismo de roles, es decir, que en una relación homosexual una persona asume el rol de hombre y otra el rol de mujer, pero esto es falso e implica un reduccionismo.
En otras palabras, las relaciones gay se constituyen por hombres que pueden asumir características masculinas o femeninas sin que esto implique que alguno de ellos asume el rol de hombre o de mujer en la relación. Del mismo modo, en las relaciones lésbicas las mujeres no tienen que asumir un papel de hombre o de mujer como el estereotipo lo marca.
En tal sentido, existe el caso de hombres que no se asumen homosexuales porque juegan el papel activo en relación con otros hombres, pero esto es una ilusión binaria, dado que por definición están practicando una relación con alguien de su mismo sexo, ese es el caso de los que hombres que violan a otros hombres en la cárcel.
Además, suele ser más tolerada la demostración de afecto entre mujeres que entre hombres, por ejemplo para tomarse de la mano en la calle. Esto responde a que la sociedad patriarcal asume a los hombres como sujetos sexuales y a las mujeres como objetos sexuales, de modo que dos mujeres que se demuestran afecto no son reconocidas como sujetos sexuales. Este fenómeno cae en un grado de lesbofobia, tanto como la tendencia en la pornografía a presentar lesbianas en función del placer de los hombres, dado que en este caso se asumen como dos objetos sexuales al servicio del sujeto sexual hombre.
Inclusive, se sataniza más a las lesbianas masculinizadas y a los hombres afeminados que los casos contrarios, porque se asume que están más lejos de la heteronormatividad reflejada en el binarismo de roles.
En pocas palabras, la sexualidad humana es más compleja que las relaciones heteronormadas, por lo que la comprensión y respeto hacia la diversidad sexual implica no pretender reducirla a roles binarios.
d) Patriarcado lésbico-gay
Si bien el patriarcado es enemigo de la diversidad sexual, los gays y lesbianas no están exentos de reproducir prácticas heterosexistas, en la medida en que fueron educados en la sociedad patriarcal.
En el caso de los gays, es frecuente la discriminación de los que son masculinos hacia los que son femeninos, dado que se aprovechan de la hegemonía que les brinda su similitud con la masculinidad dominante.
En el caso de las lesbianas, se suelen reproducir violencias patriarcales que corresponden a los hombres heterosexuales, tales como el control del cuerpo de la pareja y de su vida social. Asimismo, los movimientos lesbofeministas suelen sostener que el lesbianismo sí es una elección y acostumbran discriminar a las feministas heterosexuales, con lo que reproducen las prácticas patriarcales de discriminación y reproducen el mito patriarcal de que la orientación sexual puede elegirse.
En pocas palabras, que las lesbianas y los gays sean oprimidos por el patriarcado no los exenta de reproducir prácticas machistas, que suelen considerarse propias de los heterosexuales.
2. Bisexual
En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.
Simone De Beauvoir
La bisexualidad puede ser entendida como la atracción hacia ambos sexos.
a) Mito del binarismo de orientación.
Al igual que la homosexualidad, la bisexualidad se ha encontrado en todas las culturas humanas y en animales. La Asociación Estadounidense de Psicología considera que la orientación sexual es un continuo, es decir, nadie es completamente heterosexual ni completamente homosexual, sino que todas las personas experimentan alguna atracción hacia ambos sexos a lo largo de su vida.
Esto implica que la bisexualidad al 50-50 es excepcional, por lo que las personas bisexuales suelen sentirse atraídas un poco más por un sexo que por el otro. Además, también implica que las personas heterosexuales no poseen una preferencia de 100-0, sino que siempre existe al menos un mínimo de atracción hacia el mismo sexo en algún momento de la vida.
En otras palabras, todos somos potencialmente bisexuales, lo cual implica que la heterosexualidad es un mito, que nos han impuesto como algo general y normal, pero que nunca se cumple al cien por ciento en ninguna persona.
Los principales prejuicios ante la bisexualidad derivan del binarismo en la orientación, es decir, de la creencia de que se debe ser heterosexual u homosexual y que no hay punto medio. A los bisexuales se les cataloga de indecisos, de infieles o de pasar por una etapa.
Sin embargo, en la medida en que la orientación sexual no se elige, la gente bisexual lo sigue siendo toda su vida. Los bisexuales no son más infieles que otras personas, dado que la fidelidad depende de la honestidad y no de la orientación. Y la bisexualidad no es una etapa, sino que una persona bisexual puede elegir permanecer con una sola persona por muchos años, sin que esto elimine su orientación por ambos sexos.
En pocas palabras, las personas bisexuales sufren de bifobia cuando su orientación no es reconocida como verdadera, incluso por la misma comunidad de la diversidad sexual.
b) patriarcado bisexual.
Para las personas bisexuales es muy sencillo moverse en el mundo heterosexual y en el mundo gay sin ningún problema, puesto que pueden jugar cualquiera de ambos roles y esconder el otro. Esto ha contribuido a que las preferencias no-heterosexuales parezcan minoritarias y que los bisexuales sean calificados como farsantes. Parte de la responsabilidad la tiene el patriarcado al estigmatizar la homosexualidad, dado que orilla a la mayoría de los bisexuales a mostrar sólo su heterosexualidad, con el fin de no ser discriminados.
En pocas palabras, los bisexuales no están exentos de reproducir la opresión patriarcal.
Conclusión
Hemos visto que existe una gama de orientaciones sexuales, que no pueden reducirse a la heterosexualidad obligatoria que nos impone el patriarcado. También vimos que el patriarcado está presente en la comunidad LGB, por lo que necesitamos del feminismo radical para evidenciarlo y destruirlo.
La homofobia, la bifobia, la lesbofobia y todo tipo de discriminaciones hacia la comunidad de la diversidad sexual, son la consecuencia de la dominación patriarcal, que impone el mito de la heterosexualidad obligatoria, para controla el cuerpo de las personas y sobre todo de las mujeres, para mantener los privilegios de la clase sexual hegemónica, que constituyen los hombres heterosexuales. Por lo tanto, sólo el feminismo radical ha forjado la claridad política para luchar contra el patriarcado y su mito de la heterosexualidad.
Referencias
Millett, Kate (1970) Política sexual. México, Aguilar.
Shulamith, Firestone (1973) Dialéctica del sexo. Kairós, Barcelona.
Las religiones institucionalizadas son mecanismos de control social, en este ensayo se analizarán algunos de los mitos que inculcan las religiones para mantener su poder y su riqueza, se hablará en particular del catolicismo, pero la crítica aplica a la mayoría de las religiones, que perdieron su carácter crítico y revolucionario que las vio nacer.
1. Celibato.
Si a los curas se les permitiera desarrollar su sexualidad natural, estoy seguro de que el 90% de estos casos desaparecerían, acabarían buscándose novio o novia y no aparecería esa sexualidad deformada, monstruosa y enferma a la que da pie el celibato.
Pedro Almodóvar
El cristianismo primitivo fue un movimiento de lucha contra el imperio romano, los romanos se cansaron de luchar contra los cristianos y decidieron unirse a ellos, para ello corrompieron a la mitad de ellos y fusionaron algunas creencias paganas con las cristianas.
De este modo, el emperador Constantino detuvo la persecución de los cristianos en el Edicto de Milán de 313 y facilitó la convocatoria del Primer concilio de Nicea en 325, en el que construyó la unidad de la iglesia cristiana, que se convirtió en religión del Estado en 380, cuando Teodosio I el grande, decretó el Edicto de Tesalónica.
Hasta ese momento el catolicismo era una de tantas religiones institucionalizadas, que ejercen cierto control hacia el pueblo y logran enriquecerse a costa de la fe. Pero unos siglos después, ya en la Edad Media, implementaron el celibato sacerdotal, que tuvo como consecuencia que las riquezas que generaban los sacerdotes en sus iglesias no se heredaran al no haber descendientes y que dispusieran de mayor tiempo como misioneros de la iglesia. El celibato se propagó desde el siglo X y acabaría instituido en los dos concilios de Letrán – el primero, en 1123, el segundo en 1139. Con el tiempo, la acumulación de riqueza gracias a las misiones y a la imposibilidad de la herencia, convirtió al catolicismo en la iglesia más poderosa del mundo y la propagación del catolicismo mediante la conquista de América, la convirtió en la iglesia con la mayor cantidad de fieles de la historia.
Esto lo logró en primera instancia con el control del cuerpo de los sacerdotes, quienes deben renunciar a su sexualidad permanentemente. Como la sexualidad es parte de nuestra constitución biopsicosocial, las consecuencias han sido catastróficas, con una infinidad de hijos bastardos, niños abusados y cementerios de productos abortados por monjas violadas, lo cual ha ocurrido por alrededor de mil años.
En pocas palabras la iglesia controla y reprime la sexualidad de los sacerdotes, lo que conlleva un desahogo patológico, que implica el encubrimiento de los curas y daño permanente a la vida de los niños abusados, los niños bastardos, y las monjas violadas y obligadas a abortar.
2. Eutanasia.
La religión católica ha querido siempre monopolizar el miedo a la muerte, a las postrimerías, es su arma para conseguir tu obediencia. Por eso se opone a la eutanasia, porque es una forma de desdramatizar la muerte, es un derecho a dimitir cuando mi vida se degrada más allá de ciertos límites, porque la vida no es un valor absoluto.
Salvador Paniker
La iglesia católica no sólo controla el cuerpo de los sacerdotes para su poder y enriquecimiento, sino que también controla el cuerpo de todos los fieles mediante la prohibición del suicidio y la eutanasia.
El cristianismo primitivo consideraba al suicidio un gesto heroico para escapar al deshonor. Por el contrario San Agustín equiparó el suicidio al homicidio y no admitió excepciones, ni en casos de dolor moral o desesperación. El código canónico condenó el suicidio a partir del Concilio de Arles en 452. Ya en nuestro tiempo, la carta encíclica de 1995 Evangelium Vitae del papa Juan Pablo II, indica que la eutanasia está prohibida.
El argumento que da el catolicismo es que la eutanasia y el suicidio violan el mandamiento de “no matarás”, es decir, nuestra vida pertenece a Dios y no tenemos derecho a quitárnosla bajo ninguna circunstancia. Pero el argumento de fondo es nuevamente el control del cuerpo de los fieles, dado que si podemos decidir sobre la duración de nuestra vida también podríamos decidir sobre nuestra fe y lo que necesita la iglesia es controlar el cuerpo y la mente de los fieles para seguir siendo la institución religiosa más rica y poderosa de la historia.
En pocas palabras, la iglesia no prohíbe la eutanasia porque le importe la defensa de la vida o su transcurso natural, sino porque quiere controlar nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestra libertad.
3. Homosexualidad
He tenido que luchar para ser yo misma y para ser respetada. Para desnudar este estigma, para mí, es algo para estar orgullosos. He tenido que hacer frente la sociedad, la Iglesia, que dice ‘homosexuales sean condenados’. Es absurdo. ¿Cómo se puede juzgar a una persona que ha nacido así? No estudié para ser una lesbiana. Ellos no enseñan que yo sea así. Yo nací de esta manera, desde el momento en que abrí los ojos.
Chavela Vargas
La iglesia católica también controla el cuerpo de los fieles mediante la prohibición de la masturbación, el sexo recreativo y la homosexualidad ejercida.
A inicios de la Edad Media, la iglesia era indiferente ante las prácticas homosexuales. Posteriormente, San Agustín y Santo Tomás prohibieron toda forma de sexualidad que no tuviera como fin la procreación, calificando estas prácticas como atentados contra la naturaleza, adoptando la modalidad de pecado de sodomía. La inquisición los persiguió como pecadores y hasta hoy en día toda práctica sexual no encaminada a la procreación es condenada por la iglesia.
En el fondo, lo que buscó la iglesia desde el principio fue el control del cuerpo y de la sexualidad de los fieles, dado que mientras más sexo procreativo haya, se multiplicarán los fieles y así habrá más poder y riqueza para la iglesia. El control de la sexualidad de los fieles es el origen y consolidación de la homofobia. Aunque la iglesia está en contra de los crímenes de odio contra las personas homosexuales, su ideología es responsable de que infinidad de personas sean asesinadas, perseguidas y marginadas por su orientación sexual.
Uno de los argumentos de la iglesia es que la homosexualidad no es natural, sin embargo, se ha encontrado que la homosexualidad es una práctica recurrente en infinidad de especies animales y en todas las culturas humanas, como ejemplo tenemos a la Grecia Antigua, que consideraba más valiosa la relación homosexual entre hombres que las relaciones heterosexuales y las prácticas lésbicas normalizadas en la isla de Lesbos.
En pocas palabras, la iglesia repudia todo tipo de sexo no procreativo (masturbación, homosexualidad, sexo anal, sexo seguro, sexo fuera del matrimonio y sexo en grupo, entre otros), porque necesita controlar la sexualidad de los fieles, dado que esto conlleva su multiplicación y su obediencia, lo que genera un aumento del poder y la riqueza de la iglesia.
4. Virginidad
Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.
Voltaire
Las mujeres eran las que más sufrían la opresión del Imperio Romano, dado que no sólo eran sometidas como esclavas, sino que eran oprimidas por sus esposos, dado que el primogénito hombre era el heredero universal (Gálves, 2016), generaba vergüenza que la mujer tuviera sexo prematrimonial y resultara embarazada, si resultaba estéril era repudiada por el marido que exigía el divorcio, con frecuencia se le apedreaba hasta la muerte después del divorcio. Con la conquista romana las mujeres eran violadas como rito de sobajamiento, lo que ocasionaba hijos ilegítimos y más humillación. Con el cristianismo se ofrecía una salida, ya que se consideraba a hombres y mujeres como iguales.
En consecuencia, la mayoría de las personas que seguían a Cristo eran mujeres, lo cual probablemente ocasionó que varios de los apóstoles también lo fueran, principalmente María Magdalena. A la muerte de Jesús, fueron las mujeres las que expandieron el cristianismo, fundaron comunidades y escribieron evangelios.
Con la institucionalización del cristianismo en el surgimiento de la iglesia católica, las mujeres fueron relegadas a segundo plano, prohibiéndoles ser sacerdotisas, acceder a puestos de poder y relegándolas a ser las servidoras de los curas. En general, las religiones institucionalizadas son instrumentos del patriarcado para someter y controlar a las mujeres, para ello instituyen una serie de mitos, como lo es la virginidad.
La virginidad no es un concepto médico, científico, ni demostrable, sino una construcción social de control sexual de las niñas y mujeres. La Organización Mundial de la Salud califica la virginidad como una forma dañina de discriminación de género.
El catolicismo ha exaltado la virginidad así como el matrimonio, en oposición a la fornicación, bajo el argumento de que son caminos de salvación. Sin embargo, la razón de fondo es quitarle poder a las mujeres, ya que si no pueden decidir libremente sobre su sexualidad significa que nunca alcanzan la mayoría de edad, dado que su cuerpo pertenece a la iglesia si son monjas, a sus padres cuando no se han casado y a su esposo luego del matrimonio, pero nunca les pertenece a sí mismas. Esta es la razón por la que se criminalizan las relaciones sexuales prematrimoniales y extramatrimoniales. También es la razón de que se satanice a las lesbianas y a las que ejercen sus sexualidad fuera del matrimonio, dado que muestran ser dueñas de su cuerpo y por ende no se someten al poder de la iglesia.
En pocas palabras, el mito de la virginidad refuerza el control del cuerpo de las mujeres, haciéndolas propiedad de la iglesia, de los padres, de los esposos y hasta de los proxenetas en el mercado de la prostitución.
5. Aborto.
El derecho a elegir es solamente uno de los aspectos del tema mucho más amplio de los derechos reproductivos, es decir, el derecho de la mujer a controlar su cuerpo y su vida reproductiva
Sharon Smith
El aborto se ha practicado en todas las épocas y hasta hace dos siglos fue considerado crimen o delito. Por ejemplo, San Agustín consideraba que el embrión no tenía alma hasta el día 45 después de la concepción. La Iglesia adoptó esta postura en 1312, en el Concilio de Vienne convocado por el Papa Clemente V. Fue hasta nuestra época capitalista, en 1869, cuando el Papa Pío IX determinó que los embriones poseen un alma desde el momento de la concepción.
Los mitos sobre el aborto poseen una serie de falsedades pseudocientíficas, fanáticas y populares que se han propagado en la población menos crítica. Se habla de que la vida inicia desde la concepción, pero la vida es un proceso continuo, por lo que no inicia ni termina en la concepción. Se habla de que el embrión ya tiene alma, pero los principales teólogos del catolicismo como Santo Tomás pensaban lo contrario. Se habla del sufrimiento del embrión en el aborto, pero se sabe que las primeras siete semanas tan sólo hay un proceso de división celular sin forma ni función humana. De la octava a la décima semana comienzan los primeros receptores cutáneos y se producen reflejos espinales. No obstante, no puede haber respuesta alguna a estímulos inducidos porque no hay corteza cerebral ni sistema nervioso. De la semana 11 a la 19 se aprecian reacciones a estímulos sensoriales, pero no hay percepción consciente de éstos ya que las vías nerviosas y las conexiones entre neuronas, la médula espinal y las neuronas del interior del cerebro no existen, porque aún no hay corteza cerebral. En otras palabras, las 12 semanas que generalmente se aceptan para la práctica del aborto, están a salvo de que el embrión tenga autoconciencia o dolor, por lo que la interrupción del embarazo no es un acto cruel o inhumano.
Por otra parte, durante toda la historia humana las mujeres han abortado y lo seguirán haciendo, por lo que la clandestinidad sólo provoca que las mujeres pobres mueran en abortos mal practicados y las mujeres ricas paguen altas sumas en hospitales privados.
Asimismo, las razones por las que las mujeres abortan son muchas: fueron abusadas por sus familiares, fueron violadas, no están preparadas física ni emocionalmente, fallaron las medidas anticonceptivas y porque tienen derecho a decidir sobre su cuerpo.
Ninguna razón será suficiente para la Iglesia, dado que lo que está de fondo es lo misma que en el caso de la virginidad: el control político y económico del cuerpo de las mujeres. Dado que si las mujeres deciden cuándo y cómo tener hijos, le restan poder a la Iglesia y la disminución de hijos es también la reducción de fieles, por lo que restaría riqueza a la Iglesia.
En pocas palabras, al prohibir la práctica del aborto, la Iglesia impone la maternidad obligatoria en todas las mujeres, para así mantenerlas bajo su dominio político y que no sean dueñas de sus propios cuerpos.
Conclusión
La Iglesia es una de las principales instituciones que colaboran con el patriarcado para someter a las mujeres bajo la obediencia de los hombres. La iglesia utiliza una serie de mitos para no hacer evidente que mediante su ideología de género perpetua el poder y la riqueza como la institución religiosa más popular del mundo. Nuestra tarea es luchar contra sus prácticas patriarcales para que las mujeres tengan poder sobre ellas mismas, como dijera Wollstonecraft.
Mucho se ha escrito sobre el amor desde diversas perspectivas, pero poco sobre su fundamento histórico y político, lo cual puede clarificar qué papel juega el amor en la sociedad y en nuestra individualidad. En este ensayo se busca clarificar qué es el amor, analizando varias propuestas desde el feminismo, el marxismo y la teología de la liberación.
1. Amor en la historia
Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad.
Che Guevara
El amor es un sentimiento que se ha transformado en cada periodo histórico, en la época barbárica el amor que más se valoraba era el sanguíneo, “en aquellos tiempos, una mujer que se sacrificase por el marido o amado hubiera merecido la desaprobación y el desprecio de la familia o la tribu a que perteneciese. En cambio, se concedía una gran importancia a los sentimientos amorosos con respecto al hermano o la hermana.” (Kollontai, 1923). Esto ocurría en razón de que las condiciones materiales requerían una unión familiar muy estrecha, para así lograr la supervivencia, por lo que el amor de pareja era secundario.
En la antigüedad esclavista el amor toma una forma distinta, ya que “el único sentimiento de amor que tenía valor era la amistad. El hombre que realizaba hazañas y exponía su vida por el amigo alcanzaba fama, como los héroes legendarios; su acción se consideraba como la expresión de la virtud moral. En cambio, el hombre que exponía su vida por la mujer amada incurría en la reprobación de todos” (Kollontai, 1923). Es decir, el amor entre amigos impera en una época en que lo sanguíneo pasa a segundo plano, dado que el surgimiento de las clases sociales hacía más provechosa la alianza entre personas sin parentesco para obtener poder o salir de la miseria.
En la Edad Media el feudalismo generó un amor desligado del matrimonio, dado que las alianzas entre familias eran más importantes para mantenerse dentro de la clase dominante que el enamoramiento, de modo que lo que imperaba era el amor caballeresco como un amor inalcanzable, ya sea hacia mujeres casadas, mujeres de una clase social superior, o mujeres imaginarias como la Virgen María (Kollontai, 1923). En contraparte, el amor entre campesinos fue el más genuino, pues al no estar mediado por los bienes materiales, permitía la vinculación de matrimonio y amor.
En pocas palabras, la mayor parte de la historia de la humanidad el amor de pareja no fue lo más importante, ya que el amor de hermanos, el amor de amigos y el amor imposible fueron priorizados en razón de que las condiciones históricas determinan nuestra consciencia.
2. Amor capitalista
La hipócrita moral de la cultura burguesa, que obligaba al dios Eros a no visitar más que a la «pareja unida legalmente», le arrancaba sin piedad las plumas más bellas de sus alas de brillantes colores. Para la ideología burguesa, fuera del matrimonio no podía existir más que el Eros sin alas, el Eros despojado de sus plumas de vivos colores; la atracción pasajera entre los sexos bajo la forma de caricias robadas (adulterio) o de caricias compradas (prostitución).
Alexandra Kollontai
La naciente burguesía rechazó la separación entre amor y matrimonio porque su poder ya no se basaba en la posesión de riquezas patrimoniales, sino en la acumulación del capital, por lo que necesitó que las mujeres fueran amigas y auxiliares de los hombres en la administración de su capital familiar, además de buenas amas de casa, por ende “las nociones de amor y matrimonio no se unificaron hasta los siglos XIV y XV, en los cuales comenzó a iniciarse la moral burguesa” (Kollontai, 1923). Esto implicó la fusión del amor carnal y del amor psíquico, como un ideal moral del amor.
Evidentemente, la fusión de amor y matrimonio en interés del capitalismo no siempre se conseguía, pero como lo que importa es el capital y no el amor, a la moral burguesa le basta con que los esposos aparenten amarse, concretando así la subsunción real del amor al capital. De este modo, la obra de Shakespeare: Romeo y Julieta, muestra la etapa de transición ideológica entre feudalismo y capitalismo, en tanto que ejemplifica un amor imposible (feudal) que lucha por romper la lógica de los matrimonios arreglados (capitalista).
Por otra parte, en la moral burguesa el amor se considera un sentimiento legítimo sólo dentro del matrimonio, la razón es económica: impedir que el capital acumulado se disperse con los hijos bastardos. De este modo, la literatura burguesa se ha dedicado a criminalizar toda unión amorosa extramatrimonial.
Asimismo, la moral burguesa ha fortalecido la idea de que todo puede ser objeto de propiedad, incluyendo a las mujeres, por lo que los hombres consideran a las mujeres como parte de sus bienes y por ende la monogamia sólo existe para quien no puede mantener a más mujeres.
Por otra parte, el amor dentro del capitalismo ha degenerado en neoliberalismo sexual, el cual es una ideología que bajo un discurso de máxima libertad y de amor libre, termina por mercantilizar al amor en extremo. La defensa de la prostitución como un “acto libre y voluntario” es el mejor ejemplo, dado que sólo una minoría de las prostitutas lo ejercen libremente, la mayoría es producto de la trata de mujeres o de la necesidad económica. Además esa minoría que la ejerce libremente, en realidad es presa de la enajenación capitalista, dado que asume a su cuerpo como una mercancía y no como parte integral de su ser. En este rubro se puede incluir la pornografía, los clubes swinger, la edecanería, el modelaje y los concursos de belleza, que refuerzan la idea de que el cuerpo de las mujeres es una mercancía más.
En pocas palabras, el capitalismo ha sacado el mayor provecho económico al amor, dado que el amor no posee una naturaleza inmutable, sino que es producto de cada contexto histórico y de las relaciones económicas que lo fundamentan.
3. Amor patriarcal
Solas no estamos nunca, tenemos un montón de gente que nos quiere. No tener pareja(s) no es un fracaso: el fracaso es estar con alguien que no te quiere bien, que no te trata bien, que te hace sufrir. El fracaso es estar en una relación que no funciona y que no te hace sentir bien. Siempre se está mejor soltera y rodeada del amor de tu gente querida, que en una relación de pareja que no te hace feliz.
Coral Herrera Gómez
El patriarcado es un sistema social que oprime a las mujeres. A diferencia del capitalismo que es un sistema declarado y defendido abiertamente, el patriarcado es un sistema oculto dado que no se nombra abiertamente por sus representantes: los hombres. Además, el patriarcado y el capitalismo están estrechamente unidos para favorecer a sus respectivos sujetos hegemónicos: la burguesía y la clase sexual de los hombres.
Para mantener a las mujeres sometidas a los hombres, el patriarcado utiliza el mecanismo del amor romántico (Herrera, 2010) para que su máxima aspiración en la vida sea encontrar al amor de pareja y eso las adormezca para que acepten sin protestar los mecanismos de opresión que favorecen a los hombres.
“Nuestra cultura amorosa occidental es hija de la gran ola romántica del siglo XIX, una época en la que los hombres eran ciudadanos de pleno derecho y las mujeres meros objetos de deseo (…) Los románticos no se enamoraban de campesinas o proletarias, sino de princesas” (Herrera, 2010). Es decir, el amor romántico es un invento reciente en la historia humana, sin embargo ha monopolizado al amor de pareja, al grado de hacerlo el amor más importante para las mujeres y su máxima realización social.
Para lograr ese dominio patriarcal sobre las mujeres, el amor romántico configuró con una serie de mitos que mantienen una falsa ilusión que impide ver la realidad sexo-afectiva y social (Herrera, 2010):
a) mito de la media-naranja: nos hace creer que no estamos completos si no tenemos una pareja, este mito criminaliza a las mujeres que no se casan como solteronas, mientras que a los hombres no se les juzga por ser solteros.
b) mito de la exclusividad: nos hace creer que sólo podemos amar a una sola persona y por ende alimenta otro mito, el de la monogamia, siendo que nuestra personalidad tiene la capacidad de amar a más de una pareja.
c) mito de la perdurabilidad: nos hace creer que el amor puede durar toda la vida tan sólo por encontrar a la persona ideal, mientras que en la realidad el amor debe mantenerse mediante el esfuerzo constante y no hay ninguna garantía de que se mantenga.
d) Mito del matrimonio: nos hace creer que la culminación de la relación de pareja debe ser el matrimonio y que esto garantiza la felicidad permanente, mientras que en los hechos la mayoría de los matrimonios acaban en separación o divorcio, en tanto que es una institución social que impone una convivencia permanente que dificulta la vitalidad de la relación sexo-afectiva.
e) Mito de la omnipotencia: nos hace creer que el amor lo puede todo, mientras que problemas como la distancia, la violencia doméstica y la desigualdad, sobrepasan la capacidad del amor para mantener la relación sexo-afectiva.
f) Mito de la heterosexualidad: nos hace creer que el amor verdadero y válido es sólo el heterosexual, anulando la diversidad de expresiones sexo-afectivas que posee el ser humano.
g) Mito de los celos: nos hace creer que los celos son una muestra de amor, cuando realmente son una expresión de violencia posesiva que puede derivar en feminicidio.
En pocas palabras, el patriarcado instauró el amor romántico como un mecanismo para controlar a las mujeres al servicio de los hombres. De este modo los hombres pueden sacar el mayor provecho posible a la sexualidad de las mujeres, al trabajo doméstico no reconocido que ejercen, a la crianza inequitativa de los hijos, al trabajo de cuidados gratuitos de todos los miembros de la familia. Y cuando lo decidan pueden agredirlas, violarlas o matarlas en completa impunidad, dado que para la sociedad patriarcal los conflictos de pareja son privados, la mujer tiene la obligación de ser buena esposa y el hombre tiene todo el derecho sobre ella, porque lo que está de fondo es el mito del amor romántico.
4. Amor-justicia
“Queridos, amémonos unos a otros, que el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios; el que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor”
1 Jn 4,7.
En la antigüedad esclavista, una infinidad de pueblos eran esclavizados por varios imperios. Mientras los judíos lucharon sólo por su propia emancipación, al creerse el pueblo elegido; los cristianos propusieron una emancipación universal, que liberara a todos los oprimidos de la tierra: esclavos, prostitutas, mutilados y pescadores, entre otros. Para realizar esta tarea, los cristianos implementaron el amor al prójimo.
Sin embargo, “no se trata del romántico y generalísimo amor-del-prójimo como suele pensarse, sino de la misma enseñanza que hemos visto en el Antiguo Testamento, véase por la identidad entre amor y justicia” (Miranda, 1971:68). Es decir, si la lucha de los judíos y de los cristianos era para establecer la justicia, su idea de amor no podía ser de una índole dulzona y despolitizada, sino que significaba amar al prójimo en tanto se busca la justicia en el prójimo.
En otras palabras, “Si alguno que posee bienes de la tierra ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿Cómo puede permanecer en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra ni de lengua sino con obras y de verdad” (1 Jn 3,17-18). Es decir, el amor-justicia significa que no puede ignorarse la miseria del prójimo, que no basta con la oración, el perdón o la fe, sino que se debe atender al hermano con acciones.
Sin embargo, el concepto de caridad cristiana se ha malentendido como paternalismo humillante, donde el rico hace obras de beneficencia y fundaciones para repartir un poco de su riqueza entre la gran masa de pobres, lo que deja intacta la desigualdad. Al contrario, el amor cristiano implica un sentido agudo de justicia, donde el pobre recibe lo que necesita porque es su derecho y el que da no está haciendo ninguna condescendencia. Tal como declara el padre Ambrosio: “No le regalas al pobre una parte de lo tuyo, sino que le devuelves algo de lo que es suyo”.
Por otra parte, este amor-justicia tiene un doble filo, dado que ama a los desposeídos, pero lucha contra los poseedores, “Los injustos serán exterminados, la estirpe de los inicuos se extinguirá, los justos poseerán la tierra, la habitarán por siempre jamás” (Ps 37, 28-29). Es decir, los cristianos primitivos no amaban a toda la humanidad por igual, sino que hacían la distinción entre amar al prójimo por causa de la justicia y luchar contra los injustos que son los ricos hasta que sean exterminados.
En pocas palabras, el amor al prójimo que se predica en la Biblia, no significa un amor despolitizado y dulzón como suele entenderse, sino un amor-justicia que busca desmontar las estructuras económicas que generan la opresión y la desigualdad. Ya que este amor-justicia es producto de las condiciones históricas de opresión esclavista que se vivieron en la antigüedad egipcia y romana, de modo que sentaron las bases para un amor-justicia de nuestro tiempo, como veremos.
5. Amor-camaradería
La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.
Eduardo Galeano
Hemos visto que el amor tiene muchas facetas en función del periodo histórico y de la clase social o sexual que lo instituya, de modo que no es algo natural ni despolitizado, sino producto de relaciones económicas y sociales, que responden a intereses de clase. En tal sentido, en nuestro tiempo tenemos la posibilidad de forjar un amor que sea favorable a las mujeres y a la clase trabajadora, y que contribuya a los procesos revolucionarios que logren superar al capitalismo y al patriarcado, en una futura sociedad comunista.
Lo primero que debemos comprender es que “el amor no es una cuestión privada, como parece entenderse a primera vista. El amor es un precioso factor social y psíquico que la Humanidad maneja instintivamente según los intereses de la colectividad” (Kollontai, 1923). Es decir, el amor que sintamos, expresemos y nos impulse a formar una familia, no es de incumbencia meramente personal, sino que involucra e influye en toda la comunidad. En contraparte, en la sociedad capitalista el amor de pareja se considera un amor exclusivo y excluyente que separa a la pareja amante del resto de la colectividad.
¿Qué consecuencias trae ese amor excluyente de la pareja capitalista-patriarcal? Que sólo vean por sus propios hijos y que infinidad de niños huérfanos sufran el abandono. Que la pareja sólo vea por sí misma y una infinidad de ancianos también sufran el abandono. En contraparte, “el amor –camaradería forjado por la ideología proletaria para substituir al exclusivo y absorbente amor conyugal de la moral burguesa está fundado en el reconocimiento de derechos recíprocos (…) en el amor, la personalidad del otro, en un firme respeto mutuo y en la comunidad de colectivas aspiraciones” (Kollontai, 1923). Es decir, el amor-camaradería implica amar a toda la clase proletaria, por lo que ningún niño ni anciano quedarían a la deriva. Precisamente Kollontai impulsó “una red de cocinas y comedores sociales, y la fabricación, reparación y lavado de ropa y otros aspectos del trabajo doméstico están integrados en la economía nacional” (1921). El amor-camaradería implica que ninguna madre vuelva a sufrir la pesada carga del trabajo doméstico y ningún niño sufra carencias de ningún tipo. Y desde entonces en los países socialistas no hay niños en las calles ni personas abandonadas, porque todos conforman la gran familia comunista.
Kollontai propone tres postulados para el amor-camaradería en las relaciones de pareja: 1. Igualdad en las relaciones mutuas (es decir, desaparición de la suficiencia masculina y de la sumisión servil de la individualidad de la mujer al amor). 2. Mutuo y recíproco reconocimiento de sus derechos (Desaparición del sentimiento de propiedad fomentado por la civilización burguesa). 3. Sensibilidad fraternal (1923). Lo cual significa que si la relación de pareja deja de estar mediada por el poder económico del hombre, las mujeres serán reconocidas como sus iguales, dejarán de ser vistas como propiedad del hombre y el amor se podrá desarrollar y expresar recíprocamente.
Si desaparece el sentimiento de propiedad en la relación de pareja, también desaparecen los celos y el deseo egoísta de fundirse con el ser amado, lo cual implica el respeto a la personalidad del otro y la educación de la sensibilidad para desarrollar el amor como un proyecto racional y afectivo en común.
En consecuencia, el amor-camaradería permite que la capacidad de amar se extienda a toda la clase proletaria, de modo que se convierta en solidaridad, por ende, “la moral comunista requiere la educación de la clase obrera en la camaradería y la fusión de los corazones y mentes (…) los lazos familiares y matrimoniales deben ser debilitados y los hombres y mujeres deben ser educados en la solidaridad (…) que las madres aprendan a ser madres no sólo de su propio hijo, sino de todos los hijos de los trabajadores” (Kollontai, 1921). Es decir, el amor-camaradería es el final de la familia como la conocemos y el inicio de la creación de la gran familia comunista, que no permite que ningún niño o niña sufran hambre o carencias y que ningún anciano sufra abandono.
Por otra parte, el amor-camaradería también libera a las mujeres de los mitos del amor romántico, dado que para la ideología proletaria “el amor no es lo único en la vida (…) La moral comunista alienta el desarrollo de muchos y variados lazos de amor y amistad entre las personas. El viejo ideal era “todo para el ser querido”; la moral comunista exige todo para el colectivo” (Kollontai, 1921). Es decir, la superación del amor patriarcal sólo es posible con el amor-camaradería, que forja relaciones igualitarias entre hombres y mujeres.
En pocas palabras, el amor camaradería es la superación e integración dialéctica de todos los tipos de amor en la historia, por lo que es una herramienta para la revolución social, ya que permite que la clase trabajadora logre la cohesión afectiva suficiente para luchar contra el capitalismo y el patriarcado, para forjar una sociedad en la que el amor pueda realizarse en su máxima expresión, para ello se requiere que cada cual reciba según sus necesidades y trabaje según sus capacidades, como dijera Marx y las mujeres tenga poder sobre ellas mismas, como dijera Wollstonecraft.
Referencias
Herrera, Coral. (2010) Los mitos del amor romántico en la cultura occidental. En: http://haikita.blogspot.com
Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase.
Lenin
En este ensayo se explicará cómo la educación socialista es una herramienta de la revolución y se mostrarán ejemplos históricos de esta valiente lucha por una vida digna.
El adoctrinamiento es el conjunto de medidas y prácticas educativas y de propaganda, encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas. Generalmente una práctica de adoctrinamiento impide la práctica de la democracia y está relacionada con el lavado de cerebro.
Al comunismo se le ha acusado de implementar prácticas adoctrinadoras y regímenes totalitarios, en los que supuestamente el individuo es aplastado por la colectividad, en la que todos pensarían igual, es decir, no pensarían por sí mismos, por lo que no poseerían aspiraciones personales.
Para desmontar tales mitos analizaremos la educación socialista y sus resultados en los países socialistas, como parte del proceso de las revoluciones socialistas.
1. Educación socialista
La educación es un arma cuyos efectos dependen de quién la tiene en sus manos y a quién está apuntada.
Iósif Stalin
Cuando buscamos un cambio social muchas veces se menciona que la solución es la educación, pero la educación es una herramienta que puede servir para bien o para mal de la humanidad. Por ejemplo, la educación por competencias ha sido utilizada como herramienta de la burguesía para formar obreros calificados que se sometan a condiciones laborales infrahumanas. Otro ejemplo, el constructivismo ha sido utilizado por la clase capitalista para simular que el estudiante aprende por sí mismo, pero en el fondo le está imponiendo sus valores individualistas. Es decir, no basta la educación en general para lograr un cambio social, dado que los objetivos y valores de quienes imparten la educación orientarán su resultado.
En el caso de la educación socialista, el objetivo no sólo es la instrucción (aprender conocimientos) o la capacitación (aprender a hacer algo), sino la formación (transformarse como persona). Dicha formación es política, dado que sólo tomando conciencia de la lucha de clases es como se puede transformar a la sociedad.
Muchas veces se ha confundido a la educación socialista con la educación popular, pero la educación popular no siempre busca educar para la revolución, sino que le basta con elevar el nivel de vida o de conciencia del pueblo. Además, por pueblo se puede entender una variedad heterogénea de clases y sectores que no necesariamente conforman la clase trabajadora y por ende no conforman al sujeto revolucionario que necesitamos para transformar a la sociedad.
En otras palabras, la educación socialista busca organizar a la clase trabajadora y dirigirla hacia la revolución, dado que esa es la única transformación que puede erradicar la pobreza, la desigualdad y la injusticia de modo definitivo.
2. La educación socialista en la URSS
La disciplina no es un método, un procedimiento de educación, sino un resultado.
Anton Makarenko
Cuando se habla de la revolución rusa se suele relatar el momento coyuntural del levantamiento armado, sin embargo, fue mucho más importante el proceso de formación política que duró varias décadas antes de 1917. Los socialistas rusos se dieron a la tarea de educar a los obreros y campesinos que posteriormente conformaron el partido comunista de la Unión Soviética.
Educar a los obreros y campesinos por parte de los socialistas rusos fue una tarea ardua y dura, ya que no es una educación formal que implique una escuela con unas instalaciones, un horario de clase y salones con pupitres y pizarrones. Al contrario, la educación socialista en la Rusia zarista se dio en las escasas horas que posee todo trabajador después de jornadas de 12 o 15 horas, sesiones impartidas en la casa de algún obrero u obrera, sacrificando horas con la familia o de sueño. Una educación que no emite certificados o títulos, que es mal vista por los patrones y por los vecinos.
Los principales educadores socialistas de la revolución rusa fueron Lenin, Stalin y Kollontai, entre otros, dado que Lenin murió poco tiempo después de la revolución rusa, los dos últimos continuaron con la formación política en la época de la recién formada URSS. A ellos se les unió Makarenko, quien trabajó en la colonia Gorki, en la comuna Dzerzhinski y se dedicó a rescatar a niños y jóvenes delincuentes que nadie pensaba que tuvieran remedio.
Makarenko (1888-1939) desarrolló la pedagogía socialista hasta su máxima expresión, dado que logró reeducar a los pequeños delincuentes hasta convertirlos en los líderes de la Unión Soviética, mismos que posteriormente lucharon contra el fascismo en su expresión nazi en la Segunda Guerra Mundial.
Makarenko sostenía que la personalidad se forma en la colectividad, por lo que es falso que colectividad e individualidad sean opuestos irreconciliables. Una individualidad ajena a la colectividad está enajenada y no se desarrolla plenamente, mientras que una individualidad que se entrega a la colectividad desarrolla una personalidad plena que puede trascender su tiempo, como explica Makarenko (1977).
Makarenko define a la colectividad como “un grupo de trabajadores libres, unidos por objetivos y acciones comunes, organizado y dotado de órganos de dirección, de disciplina y responsabilidad” (1977:6) Es decir, la colectividad no puede aplastar a los individuos porque está dirigida, conformada y estructurada por individuos conscientes que se preocupan por cada uno de los integrantes de la colectividad.
La colectividad implica que la responsabilidad es compartida, por lo que si un pupilo comete una falta, todo el destacamento asumía las consecuencias del hecho. Contrario a la sociedad capitalista, donde las responsabilidades siempre son individuales, por ejemplo al cometer un delito, por lo que se ignora que somos producto de nuestro contexto y que cada acto negativo o positivo es consecuencia de las condiciones sociales concretas, más la acción individual.
Por otra parte, en la colectividad no se practica la horizontalidad extrema que promueven los anarquistas, sino que se adquieren roles de mando y de subordinación, que son necesarios para el correcto funcionamiento de la colectividad. Sin embargo, la autoridad y la subordinación no son relaciones de poder desiguales y autoritarias como en el capitalismo, en donde quien manda somete a los demás y quien obedece se subordina de manera forzada. En la colectividad socialista el que manda adquiere una gran responsabilidad con sus subordinados, dado que no dejan de ser sus iguales. Mientras quien se subordina lo hace por convicción y voluntad, dado que confía en la estructura organizativa de la colectividad y sabe que así cumple con los objetivos que benefician a todos los individuos.
Además, Makarenko luchaba contra la idea elitista de buscar “la mejor escuela” (1977:11) para los niños y para ellos prohibió a los padres la elección de la escuela, dado que todas las escuelas deben ser las mejores y la sociedad para padres debe luchar por ello, así que implementó la primera escuela para padres en la historia, donde había sanciones para los padres negligentes.
Otro aspecto que resalta Makarenko es la contradicción de quien actúa de buena forma cuando sabe que lo están observando y cómo realmente es cuando sabe que está solo. Este vicio capitalista muestra la hipocresía de quien sólo actúa de buena forma por quedar bien y por ende no se ha formado una personalidad socialista. Por ende, no hay mejor muestra de una transformación de la personalidad que alguien que hace una buena acción y luego se retira sin esperar reconocimiento, dado que sus acciones no tienen como objetivo el reconocimiento individualista, sino el bien de la colectividad.
En consecuencia, la educación de la personalidad en el socialismo implica el análisis de nuestros defectos y el esfuerzo por erradicarlos en beneficio de la colectividad. Nadie puede escudarse en que tiene virtudes y defectos como parte de su individualidad, dado que la educación socialista busca la permanente transformación del individuo y no su estancamiento, por lo que no podemos justificar una personalidad violenta, un lenguaje insultante o una apatía generalizada, dado que todo ello impide el desarrollo colectivo de nuestra personalidad.
En pocas palabras, la educación socialista en la URSS y la pedagogía de Makarenko formaron a la sociedad soviética que logró el desarrollo económico, político y social más grande de la historia, pues pasaron de ser un país semifeudal a ser una de las mayores potencias mundiales, siendo líderes en la carrera espacial, pioneros en tecnología, fundadores de los derechos económicos, sociales y culturales, dado que su población fue educada para desarrollar su personalidad en función de la colectividad.
Lamentablemente la clase capitalista mundial luchó incansablemente contra la URSS y logró derrotarla en 1991, interrumpiendo así la educación socialista y sumiendo a su población en la miseria y el adoctrinamiento capitalista, de los que no han salido hasta hoy en día.
3. La educación socialista en Cuba
Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.
Che Guevara.
Cuba era un gran casino de Estados Unidos, la miseria y la explotación imperaban en la isla. Nadie imaginaba que a un lado del imperialismo yanqui, una pequeña isla daría un ejemplo de dignidad y lucha a todo el mundo. La revolución cubana se gestó gracias a la educación socialista que implementaron Fidel Castro, Ché Guevara y el grupo revolucionario que formaron para lograr la única revolución socialista triunfante en toda América.
A Ernesto Guevara (1928-1967) se le conoce por las camisetas, las películas y su promoción del comunismo en todo el mundo, pero pocos saben que fue un gran educador socialista. La derecha lo trata como un bandido, un asesino y un hombre deshumanizado, peo fue quien dijo que “Porque el socialismo ahora, en esta etapa de construcción del socialismo y el comunismo, no se ha hecho simplemente para tener nuestras fábricas brillantes, se está haciendo para el hombre integral, el hombre debe transformarse conjuntamente con la producción que avance, y no haríamos una tarea adecuada si solamente fuéramos productores de artículos, de materias primas, y no fuéramos a la vez productores de hombres” (Guevara, citado en Turner, 2007:24).
Esa persona integral que promovió el Che implicaba la colectividad, el humanitarismo, la modestia, la sencillez, el desprendimiento, la disciplina, la organización y el afán de superación, como los valores socialistas que impulsaron la revolución cubana. Es decir, el Che comparte los ideales de Makarenko, pero los adapta a su contexto histórico en la Cuba socialista.
Guevara mostraba que ser revolucionario no es sólo dar la vida en la lucha armada, sino que implica responder con amabilidad una pregunta de un trabajador de servicio, hablar con suavidad a los niños, ceder el asiento a quien lo requiera, comunicarnos con nuestros hijos con comprensión y ayuda, entre otros. Porque la educación socialista implica volver a humanizarnos, luego de que el capitalismo nos deshumaniza con su afán de lucro y su individualismo: “Porque el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad” (Guevara, citado en Turner, 2007:34).
Al igual que Makarenko, Guevara pone especial atención en reconocer nuestras debilidades, nuestros errores y tratar de enmendarlos. Apuesta por hacerlos públicos y discutirlos con la colectividad, sólo así podremos corregirlos en beneficio de la comunidad, dado que sostiene que el máximo fin de la educación es aprender a autoeducarse.
En cuanto al método que empleaba el Che para educar, sostuvo el empleo de la persuasión y el ejemplo. Guevara era el primero en dirigir y en organizar, pero también era el primero en sembrar, el primero en limpiar y en criticar, dado que lo que decimos de nosotros mismos no educa, pero sí educa nuestro ejemplo, nuestra práctica y nuestra congruencia. Además, la persuasión implica la argumentación, abre la polémica, demuestra, ejemplifica, combate, incita y plantea problemas (Turner, 2007,38). “A la hora de hacer caminatas era el primero, cuando había que cargar una cosa era el primero que cargaba el primero saco, Entonces ellos se acercaban a no permitírselo, y él decía que no, que todos tenían que trabajar por igual” (citado en Turner, 2007:58).
Por otra parte, cuando Marx habló de que la educación socialista debía estar vinculada al trabajo, los burgueses se escandalizaron al interpretar que estaba promoviendo la explotación infantil. Sin embargo, los únicos que en la práctica explotan a los niños son los capitalistas, pues a lo que Marx se refería es a la educación integral que implica aprender a ser productivos desde niños, sin que esto implique un abuso hacia su infancia. El Che comprendió muy bien este principio y promovió que la educación enalteciera el trabajo como la actividad más dignificante del ser humano, ya que como dijo Engels: el ser humano surgió a partir de la transformación del entorno, es decir, mediante el trabajo. Decía el Che: “el culto al trabajo colectivo y con fines colectivos, debe ser desarrollado. Brigadas de voluntarios que construyan caminos, puentes, ciudades escolares, que vayan constantemente uniéndose, demostrando su amor a la Revolución con los hechos, deben recibir un gran impulso” (citado en Turner, 2007:59). Esto es posible porque en el socialismo el trabajo pierde su carácter enajenante y opresivo del capitalismo, para convertirse en una actividad que desarrolla nuestras capacidades y nos permite contribuir a la colectividad.
La educación cubana eliminó el analfabetismo, pero también le dio la oportunidad a toda su gente de estudiar una carrera y obtener empleos dignos con jubilaciones garantizadas. Todo ello con la concepción de integralidad entre educación, técnica y ciencia que aportó el Che Guevara. Por otra parte, cuando toda la población tuvo la oportunidad de estudiar carreras universitarias, Cuba se enfrentó con que casi nadie quería sembrar la tierra, en una aparente contradicción entre la vocación y las necesidades sociales. Pero la misma educación socialista nos hace tomar conciencia de que la vocación no es algo predeterminado ni unilateral, sino que puede ampliarse y diversificarse hacia las tareas que requiere la colectividad, así podemos empezar como médicos, para luego ser ingenieros, comandantes o disertadores, como lo fue el mismo Che.
En otras palabras, la educación socialista nos enseña a valorar el trabajo no enajenado, tanto porque forma nuestra personalidad, como porque es una necesidad moral el contribuir a la colectividad. Además, el trabajo voluntario persiste en las sociedades socialistas, dado que es muestra del grado de conciencia colectivista.
La educación socialista en Cuba es profundamente humanista y humanitaria, por eso Cuba hace constantemente brigadas médicas hacia los países que lo necesiten y brinda atención médica gratuita a su población y a todo aquél que pise sus tierras. El ejemplo más icónico fue cuando el sistema de salud cubano atendió a las víctimas del 9/11 mientras que el sistema de salud estadounidense se negó a atender a sus propios ciudadanos, lo cual se muestra en el documental de Michael Moore: Sicko, que es una crítica al desmantelamiento de los servicios de salud gubernamentales en el país más poderoso del mundo.
Cuba es un país pequeño y pobre que ha sobrevivido por más de medio siglo al bloqueo económico y al asedio capitalista. Gracias a la educación socialista la mayoría de su población mantiene los valores de la colectividad y lucha por mantener una vida digna.
4. La educación socialista en el resto de las revoluciones socialistas del siglo XX.
Los revolucionarios deben tener como máxima de su vida y de su lucha, la verdad de que si confían y se apoyan en el pueblo, llegan a salir siempre victoriosos, pero si son repudiados por él, sufren mil derrotas.
Kim Il Sung
La revolución rusa fue la primera vez en la historia que la clase oprimida se levanta en armas contra la clase opresora y triunfa, eso les dio una gran esperanza a los pueblos de todo el mundo para hacer sus propias revoluciones y luchar por una vida digna. En cada caso fue la educación socialista la que preparó al pueblo organizado para los levantamientos armados. Ese es el caso de Mao en China, Ho Chi Min en Vietnam, y Kim Il Sung en Corea del norte, quienes formaron a sus pueblos en la educación socialista.
Estos son los países que hicieron revoluciones socialistas o movimientos armados triunfantes y el año en que las realizaron: Afganistán, 1978. Albania, 1944. Angola, 1975. Alemania oriental, 1949. Benín, 1975. Bulgaria, 1946. Camboya, 1975. Checoslovaquia, 1948. Chile, 1932. Congo, 1970. Etiopía, 1974. Granada, 1979. Hungría, 1949. Mongolia, 1924. Mozambique, 1975. Polonia, 1975. Rumania, 1947. Somalia, 1969. Unión soviética, 1922. Vietnam, 1945. Yemen del Sur, 1967. Yugoslavia, 1945. China, 1949. Laos, 1975. Vietnam, 1976, Burkina Faso, 1983. Corea del norte, 1948. Cuba, 1961.
Antes, durante y después de cada uno de esos triunfos se implementó la educación socialista que hace posible la organización del pueblo trabajador y su desarrollo individual. Sin embargo, la burguesía a nivel mundial aún posee una gran fuerza y ha logrado derrotar a casi todos los países socialistas, ya sea por el bloqueo económico, por golpes de Estado o por la infiltración de sus elementos en los Estados proletarios, por lo que los únicos países que siguen siendo socialistas hasta la fecha son: Corea del norte y Cuba.
Conclusión
La clase burguesa mundial se ha encargado de adoctrinar a la mayor parte de la humanidad en la ideología capitalista. Los sistemas educativos capitalistas están diseñados para que el estudiantado no cuestione al sistema capitalista, sino que acepte como un dogma los mitos del capitalismo, tales como que cualquiera puede hacerse rico si se esfuerza, que el pobre es pobre porque quiere, que los países socialistas son terribles dictaduras, o que siempre habrá ricos y pobres.
La población tiene tanto temor a los regímenes totalitarios que no se da cuenta de que en el capitalismo vivimos en uno de ellos, ya que nos hacen pensar igual (consumismo), comportarnos igual (modas y estereotipos de consumo) y dejar de exigir nuestros derechos por igual (analfabetismo político). El verdadero adoctrinamiento político lo vivimos día con día en el capitalismo, donde la educación es un producto más de consumo y los títulos universitarios se venden en cómodas colegiaturas.
Por otra parte, si la educación es la solución a los problemas sociales, la historia del siglo XX nos muestra que sólo la educación socialista puede formar a la clase trabajadora para generar revoluciones socialistas triunfantes y mantenerlas. En tal sentido, ninguna ideología pequeño burguesa como el trotskismo, el anarquismo, el autonomismo o el feminismo radical, ha logrado una sola revolución triunfante, aun cuando intenten utilizar la educación como herramienta. Sólo el marxismo-leninismo ha logrado educar a la clase trabajadora para generar todas las revoluciones triunfantes del siglo XX, con un total de 28, de las cuales sobreviven Cuba y Corea del norte.
La educación socialista es una herramienta muy poderosa porque educa para la colectividad, para la democracia real, para la consciencia de clase y para el desarrollo de la personalidad individual, lo que implica formar seres humanos honestos, empáticos, amables y solidarios, todo lo cual ningún sistema educativo ha logrado jamás. Utilicemos esta herramienta de la educación socialista para volver a hacer revoluciones y forjar un mundo donde cada cual trabaje según sus capacidades y reciba según sus necesidades, como dijera Marx.
Referencias
Makarenko, Anton. (1977) La colectividad y la educación de la personalidad. Moscú, Editorial Progreso.
Turner Martí, Lidia (2007) Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara. La Habana, Editorial Capitán San Luis.
Los superhéroes parecen ser sólo una forma de
entretenimiento, pero su verdadera función es ideológica. En este ensayo
analizaremos cómo la figura del superhéroe sirve para fortalecer la visión
capitalista y cómo se convierte en un mito que frena al movimiento social.
1. Superman
El caudillismo es un fenómeno político en el que el pueblo
deposita su confianza y esperanza en líderes carismáticos y asume que el cambio
social depende de grandes personalidades. El problema del caudillismo es que
menosprecia la capacidad del pueblo organizado para dirigir su propia lucha y
al darle toda la autoridad al líder, suele propiciarse una dictadura.
La figura del superhéroe contribuye al caudillismo, dado que
los superhéroes exageran las capacidades de los líderes, al grado de hacer
creer a la población que debe esperar y confiar en los caudillos en vez de
organizarse y exigir sus derechos, como pasa con los gobernantes dentro del
capitalismo.
Ese es el caso de Superman, quien surgió en los años 30s en
Estados Unidos y pronto alcanzó una gran popularidad, al grado de haber ayudado
a crear el género del superhéroe. Si bien los creadores de Supermán no tenían
una intencionalidad política, el sistema capitalista supo aprovechar su figura
para crear toda una mitología funcional a los valores hegemónicos.
En el contexto de la Gran Depresión, luego del colapso de
Wall Street, con hambruna, desempleo y falta de vivienda en Estados Unidos, la
clase burguesa necesitaba una imagen que proyectara los valores estadounidenses
y los afianzara en su población: Un migrante blanco como los que fundaron
Estados Unidos, para que no se confunda con los migrantes latinos, asiáticos o
africanos; con un uniforme que resalte los colores de la bandera
estadounidense, así todo el pueblo podía asociar la heroicidad con su nación.
Superman no viene a organizar al pueblo para que exija sus
derechos, no viene a mostrar que hay una clase social hegemónica que agudiza la
desigualdad social y no viene a cuestionar un sistema económico que produce
miseria y explotación. Él sólo desea realizar acciones individuales como
atrapar a ladrones casuales y luchar contra delincuentes comunes, los cuales
nunca dejarán de existir mientras siga habiendo desigualdad.
Superman fue educado como Clark Kent, en los valores morales
individualistas de la sociedad estadounidense, dado que es capaz de salvar a un
ciudadano de ser robado por un delincuente, pero no es capaz de salvar al
pueblo trabajador del robo que supone la acumulación del capital de la clase
burguesa. Clark Kent es una trampa, porque al ser un tipo cualquiera, genera
que el espectador se identifique con él, como alguien con un empleo normal y
una vida común, pero que en cualquier momento puede convertirse en superhéroe.
Sólo que el hombre común no sólo no tiene una identidad secreta, sino que su
vida sufre de la opresión laboral y la precariedad, así que la fantasía de
Superman es funcional para mantener al trabajador promedio adormecido en la
fantasía, de modo que no se organice para exigir sus derechos.
En pocas palabras, Estados Unidos capitalizó
extraordinariamente la figura de Superman para generar una identidad nacional,
acorde con los valores hegemónicos y fomentar un caudillismo en sus gobernantes
que contribuyera a frenar la organización social, así como una fantasía que
adormezca al trabajador para que no exija sus derechos.
2. Capitán América y Iron Man.
El imperialismo se puede entender como la doctrina que
sostiene el dominio de unas naciones sobre otras. Estados Unidos es el país que
más ha dominado a otras naciones, especialmente en su estrategia de
intervencionismo en prácticamente todo el mundo. Desde la guerra de Trípoli en
1801 hasta la guerra contra el Estado Islámico en 2014, Estados Unidos cuenta
con más de 30 intervenciones. Su objetivo es que la clase burguesa
estadounidense obtenga la mayor ganancia económica y posea el mayor poder
político. Para ello el Estado invierte una gran cantidad de su presupuesto en
fuerzas armadas, ostentando el mayor ejército del mundo, financia grupos
insurgentes al interior de los países que pretende someter, hace campañas de
propaganda pro-imperialista, golpes de Estado y diversas actividades realizadas
por la CIA.
Parte de esta propaganda la constituye el Capitán América,
quien surgió poco antes de la Segunda Guerra Mundial, para forjar una identidad
patriotera en el pueblo estadounidense, de modo que se fortaleciera la idea de
que su ejército fue el que triunfó contra los nazis, mientras que los
verdaderos triunfadores fueron los soviéticos, que derrotaron a los nazis en la
Gran Guerra Patria.
Al Capitán América le han asignado rivales de acuerdo al
enemigo que tiene (o se inventa) el ejército estadounidense para someter a los
países que le reporten mayores ganancias económicas o mayor dominio político.
Primero fue el nazismo en el contexto de la guerra mundial (Cráneo Rojo, Barón
Zemo), luego fue el Neonazismo (Crossbones, Doctor Faustus), el fascismo
tecnocrático (A.I.M., Arnim Zola), el comunismo en el contexto de la Guerra
Fría (Aleksander Lukin), el anarquismo en el contexto de los movimientos de
resistencia (Flag Smasher) y el terrorismo internacional en el contexto de
Medio Oriente (Hydra).
Otro ícono del imperialismo es Iron man, quien fue creado
específicamente para combatir al comunismo en el periodo de la Guerra Fría. Tony
Stark, es una apología del capitalismo, dado que es un empresario que
suministra armas al ejército, hasta que él mismo se convierte en un arma. Como
capitalista, Iron Man lucha contra las amenazas a su empresa, como la oponente
comunista Natasha Romanoff.
En consecuencia, las figuras de Capitán América y Iron Man,
funcionan para alentar la belicosidad en el pueblo estadounidense, de modo que
más gente se inscriba al ejército creyendo que son superhéroes, cuando en
realidad intervienen en países pobres con reservas petroleras y masacran
pueblos enteros en nombre de la libertad y la democracia. Además, el mito del
superhéroe funciona para adormecer al pueblo, de modo que no proteste contra
las prácticas imperialistas, que sólo benefician a la clase burguesa
internacional.
3. Batman
El paramilitarismo se refiere a organizaciones particulares
que tienen una estructura, entrenamiento y una función igual a las de un
ejército, pero no forman parte de manera formal a las fuerzas militares de un Estado.
Los Estados capitalistas suelen utilizar paramilitares cuando quieren disminuir
el costo político de la represión a la protesta social, a los movimientos
insurgentes y a los que se oponen a sus políticas neoliberales de miseria y
explotación.
Ejemplos de paramilitarismo son los narcotraficantes, las
autodefensas, las guardias blancas y los porros. Todos ellos son utilizados por
el Estado para reprimir al pueblo, para luego lavarse las manos al afirmar que tan
sólo son conflictos entre particulares.
El objetivo inicial de Batman era vengar la muerte de sus
padres. Al principio la policía lo persiguió como al delincuente que era: el
que quiere hacer justicia fuera de la ley, luego tiene que demostrar su apego a
las leyes y apoyo a la justicia, para convencer al departamento de policía de
su verdadero propósito: combatir la delincuencia. Poco después, la policía lo
nombra miembro honorario del departamento. Es decir, sin ser parte de la
policía, es cobijado por el Estado para hacer justicia por cuenta propia, lo
cual justamente lo hace un paramilitar.
Batman aprovecha que es multimillonario, gracias a la
herencia de las industrias Wayne, para hacer el trabajo que le corresponde a la
policía, pero sin ser parte de la policía. Combate la delincuencia común,
ignorando o negando que él sea responsable de la misma delincuencia, dado que
la riqueza de cualquier empresario descansa en los salarios precarios de sus
empleados, quienes pueden caer en la delincuencia gracias a la precariedad y a
la desigualdad social (como el Guasón).
La policía incluso solicita apoyo de Batman con la batiseñal,
fortaleciendo la idea del Estado fallido, en donde se finge que el Estado no
tiene la capacidad económica ni política para mantener el orden, para
justificar el ingreso de la iniciativa privada en asuntos de justicia pública.
Como consecuencia, en Estados Unidos gran parte de las cárceles están siendo
privatizadas, por lo que los presos se convierten en obreros explotados y
esclavizados por empresas que lucran con la desigualdad, dado que quieren caen
en la cárcel suelen ser los más desfavorecidos por el sistema capitalista, como
muestra la serie Orange is the new black.
En pocas palabras, Batman es un apologeta del neoliberalismo,
que utiliza el paramilitarismo para disminuir el costo político de la represión
social y fortalece la teoría del Estado fallido para justificar la
privatización de las obligaciones del poder judicial como son la policía y la
cárcel.
4. Robocop y Dark Angel
Hemos visto que los superhéroes son funcionales al sistema
capitalista porque justifican y promueven el caudillismo, el imperialismo, el
paramilitarismo y el neoliberalismo. Esto responde a la estrategia de la clase
burguesa de imponer su ideología para mantener su hegemonía y legitimidad
social.
Por otra parte, dentro del mismo imperialismo existen
expresiones disidentes que pueden ser recuperadas para el movimiento social,
como en el caso de Robocop y Dark Angel.
RoboCop trata temas amplios, como la manipulación mediática,
la insurrección, la gentrificación, la corrupción política, la privatización y
el capitalismo. En las tres películas de Robocop se hace una crítica social en
el contexto de Estados Unidos en los inicios del neoliberalismo. En Robocop no
hay enemigos con disfraces de payaso o con superpoderes arbitrarios, sino
problemas sociales realistas como el narcotráfico. Al tratar de combatirlo
descubre que los narcoterroristas obedecen órdenes del gobierno, es decir, son
paramilitares como en la vida real.
Otro fenómeno al que se enfrenta Robocop es a la
privatización de la ciudad, ya que en el neoliberalismo los servicios públicos
como la policía suelen ser privatizados para aumentar las ganancias del
capital. De modo que en el Detroit ficticio de la película, la población pobre
es despojada de sus casas por pandilleros que son contratados por el gobierno
como paramilitares. Pero la población se organiza en una resistencia contra el
despojo, mostrando la importancia del pueblo organizado. Por otra parte, la
función histórica de la policía es ser un instrumento para reprimir y controlar
al pueblo, pero en este caso tanto Robocop como la policía de la ciudad toman
conciencia de clase y se unen al pueblo en barricadas contra el gobierno y los
paramilitares.
Robocop no tiene poderes arbitrarios como supermán, no es un
burgués resentido como Batman, tampoco es un millonario proimperialista como
Iron Man, ni un patriotero como Capitán América. Robocop es un superhéroe
futurista que ha asimilado a la perfección su constitución Ciborg, dando el
mensaje de que la tecnología debe ser usada en favor del pueblo.
Por otra parte, Dark Angel (interpretada por Jessica Alba y
creada por James Cameron) es una heroína con genes de gato, que lucha contra la
miseria y la discriminación hacia la gente modificada genéticamente por
experimentos fallidos, luego de que Estados Unidos intentara crear armas
biológicas con humanos. Es una serie de
televisión contra la discriminación en cualquiera de sus formas, además Dark
Angel logra organizar a todos los marginados por su mutación y luchar contra el
sistema.
En pocas palabras, Robocop y Dark Angel nos muestran que los
superhéroes son producto de su contexto y sólo pueden triunfar contra la
injusticia si se unen al pueblo organizado o si organizan al pueblo contra el
capitalismo en cualquiera de sus formas.
Conclusión
En la vida real no existen los superhéroes, pero existen
grandes líderes revolucionarios que organizaron al pueblo y derrotaron al
capitalismo parcialmente, ese es el caso de Lenin, Stalin, Kollontai, Ché
Guevara, Fidel Castro, Mao, Kim Il-sung y Ho Chi Min, entre otros. Algunos de ellos
derrotaron al imperialismo estadounidense y otros al nazismo, usando el único
superpoder que existe en la vida real: el pueblo trabajador organizado.
Utilicemos ese superpoder en nuestro tiempo y lograremos ser los auténticos
“vengadores” del proletariado, para alcanzar el verdadero “Endgame” que es el
comunismo, donde cada cual trabaje según sus capacidades y reciba según sus
necesidades, como dijera Marx.
En este ensayo se pretende mostrar que la corrupción es
inherente al capitalismo, que el crimen organizado no existe, que los
defensores de derechos humanos son criminalizados y que no hay mayor corrupción
que la tasa de plusvalía.
1. Corrupción
La clase capitalista fundó el Estado burgués para defender
sus intereses, de modo que creo un sistema legal para respaldarlos. La
burguesía se mantiene en la legalidad cuando así le conviene, pero puede
utilizar la vía ilegal cuando sea necesario, de modo que la supuesta corrupción
no es una anomalía del sistema, sino una herramienta más para la acumulación
del capital y el sometimiento de la clase trabajadora.
Esto es favorable para el capitalismo porque logra que la
pretensiosa solución de la injusticia y la desigualdad se reduzca a una
cuestión de corrupción, dejando intactos al sistema y a la clase burguesa. Es
decir, la corrupción jamás será erradicada dentro del capitalismo porque es
inherente a la clase capitalista, que desde sus orígenes traicionó a la clase
proletaria con la promesa de libertad, igualdad y propiedad que sólo cumplió
para sí misma.
La ventaja del mito de la legalidad es que permite a la
burguesía deslindarse como clase de la injusticia y la desigualdad, para
hacerla recaer en responsables individuales, tales como empresarios,
gobernantes y militares, pretendiendo que los males del capitalismo son
ejecutados por personas deformadas y no por la clase capitalista en su
conjunto.
La muestra de que la corrupción es inherente al sistema
capitalista, reside en la economía criminal, que con el narcotráfico, el
comercio de armas y la trata de mujeres y niños: genera una gran tasa de
ganancia para los mismos capitalistas que también tienen negocios en la
economía legal, con grandes fundaciones para evadir impuestos y empresas
socialmente responsables para limpiar su imagen.
2. Crimen organizado
Se nos ha vendido la idea de que hay dos tipos de personas,
las personas buenas que trabajan y no roban, y las personas malas que son
delincuentes. En contraste, en el sistema capitalista sí que hay dos tipos de
personas, pero no se reducen a una visión infantil de buenos y malos, sino de
clases sociales antagónicas: capitalistas y proletarios. Y los capitalistas son
los únicos con el poder suficiente para emprender una organización delictiva.
Es decir, los desposeídos por más malintencionados que sean no pasarán de
cometer delincuencia común, mientras que los grandes empresarios son los únicos
capaces de dirigir al crimen organizado en cualquiera de sus modalidades, como
veremos.
a) Narcotráfico. El objetivo de la clase capitalista es
aumentar sus ganancias a toda costa. En el caso de la producción, distribución
y consumo de drogas, la ilegalidad reporta mayores ganancias, por lo que la
clase capitalista está empeñada en mantener dicho negocio en la clandestinidad.
Esto implica que los productores de droga sean esclavizados brutalmente puesto
que no hay ninguna regulación de su trabajo y que el precio de venta sea mucho
mayor que si fuera legal como el tabaco. Los grandes empresarios poseen negocios
legales y frecuentemente negocios ilegales como la droga, dado que disfrutan del
suficiente poder para poner al Estado a su servicio, de modo que a menudo la
fuerza militar es utilizada para transportar droga y proteger el negocio. El
narcotráfico genera aproximadamente ganancias anuales por un total de 650 mil
millones de dólares
b) Trata de personas. Otro de los grandes negocios del
capitalismo es la trata de personas, en particular la trata de mujeres y niñas
para la esclavitud sexual y la trata de personas para la esclavitud laboral. Datos
de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) estiman que el tráfico
humano mueve por año cerca de 32 mil millones de dólares. Las mujeres que
sufren de trata son drogadas y abusadas hasta por 13 horas diarias, expuestas a
enfermedades de transmisión sexual, lidiando con amenazas y abusos físicos y
sexuales de los proxenetas y clientes, un 90% de la prostitución en el mundo
está regido bajo la esclavitud sexual de la trata de mujeres. Del mismo modo
que en el narcotráfico, para organizar la trata de mujeres se requiere de un
gran poder económico y político, el cual sólo es posible para los grandes
empresarios, que utilizan sus empresas legales para lavar el dinero de la trata
de mujeres y niñas, bajo la complicidad del Estado.
c) Tráfico de armas. Para garantizar el narcotráfico y la
trata de personas, los grandes empresarios poseen otro gran negocio ilegal en
el tráfico de armas. Ya sea que tengan pugnas interburguesas por el territorio,
o que amedrenten a la población para mantener sus jugosas ganancias; las armas
de fuego son una herramienta fundamental para sus objetivos. Según registros de
la organización internacional Small Arms Survey, la comercialización de armas
ligeras, municiones y equipamiento bélico alrededor del mundo, produce
ganancias superiores a los 30 mil millones de dólares. Cabe mencionar que en la
historia del capitalismo nunca ha pasado un día sin que exista una guerra en alguna
parte del mundo.
En consecuencia, el crimen organizado no existe, dado que los
mayores negocios ilegales en el mundo son parte de las inversiones de los
grandes capitalistas, que utilizan la ilegalidad como un recurso para obtener
mayores beneficios, mientras que lavan el dinero en sus negocios legales, sin
importarles todo el daño humano que generan mediante la trata de personas,
armas y drogas en el mundo.
3. Criminalización la protesta social
A la clase capitalista no le basta con tener negocios
ilegales, sino que utiliza al Estado para amedrentar a la población que se
oponga a sus políticas económicas de devastación y miseria. Además utiliza a
los medios de comunicación como cómplices para hacer parecer a los defensores de
derechos humanos como narcotraficantes, delincuentes o terroristas, lo que
implica la criminalización de la protesta social.
El primero en incumplir sus propias leyes es el propio Estado
capitalista, dado que decide no seguir el debido proceso hacia los defensores
de derechos humanos y acostumbra utilizar vías ilegales e ilegítimas, tales
como agredir, amenazar u hostigar a los luchadores sociales, lo cual está
completamente fuera de la ley.
Además, para contener la protesta social, el Estado capitalista opta por las detenciones arbitrarias, en donde sin una orden de aprehensión y sin ninguna legitimidad, levanta a los manifestantes con lujo de violencia y les inventa cargos.
Cuando no le basta con eso, el Estado capitalista utiliza la
ejecución extrajudicial de los activistas, lo cual es sumamente cobarde y
desleal, dado que asesina a la gente que exige sus derechos y luego niega
haberlo hecho, acusando al crimen organizado del homicidio o criminalizando a
la víctima.
En el peor de los casos, el Estado capitalista utiliza la
desaparición forzada, lo cual es el acto más cruel e inhumano que pueda
cometerse, dado que el Estado no sólo niega que la cometió, sino que se
desconoce el paradero de la víctima, se desconoce si es torturada o si ya ha
sido ejecutada, manteniendo la incertidumbre permanente de su regreso. Tan sólo
en México, existen miles de casos de desaparición forzada y el caso de los 43
normalistas de Ayotzinapa muestra que el Estado mexicano ejecuta y desaparece
en la más absoluta impunidad.
Todas estas violaciones a derechos humanos muestran que el
Estado capitalista es profundamente cobarde, hipócrita y deshonesto, dado que
no le basta haber construido una legislación acorde a sus intereses, sino que ha
estructurado una guerra sucia permanente contra el pueblo organizado, para desarticularlo
y polarizarlo, de modo que pueda ser controlado y sometido a los intereses del
capital.
El Estado capitalista es tan cobarde, que a veces no utiliza
sus policías y militares para aterrorizar al pueblo organizado, sino que le
genera un menor costo política manipular a un sector de la población para que
haga el trabajo sucio. El paramilitarismo es la utilización de civiles armados
y capacitados bajo las órdenes del Estado, fuera de la legalidad, para hacer
parecer que es una lucha entre particulares. Un ejemplo es el grupo de los
Zetas, que no sólo funciona para hacer crecer las ganancias de los capitalistas
que tienen negocios en el narcotráfico, sino que es utilizado para aterrorizar
a la población, bajo las órdenes no oficiales del Estado.
Otro ejemplo son las autodefensas, las cuales son comunidades
engañadas por el Estado para defender los intereses del capitalismo, por lo que
también son grupos paramilitares, como es el caso de las Autodefensas Unidas de
Colombia.
En pocas palabras, el Estado capitalista utiliza el
terrorismo para desmantelar la organización y contener la protesta social,
mientras que criminaliza a los defensores de derechos humanos y utiliza a los
paramilitares para disminuir el costo político de la represión. Todo esto en la
más absoluta ilegalidad e ilegitimidad, mientras que en los medios de
comunicación se jacta de respetar el Estado de derecho y de defender los
derechos humanos, lo cual sólo muestra lo profundamente hipócrita, asesina,
cobarde y mentirosa que es la clase capitalista.
4. Explotación capitalista
Hemos visto que la trata de personas, el tráfico de armas y
el narcotráfico reportan ganancias por miles de millones de dólares anualmente,
sin embargo, existe otro acto ilegítimo que genera muchas mayores ganancias: la
explotación capitalista, sobre todo en su modalidad de maquila. Una maquila es
un sistema económico y de producción que consiste en el ensamblaje manual o
unitario de piezas en talleres industriales ubicados en países con mano de obra
barata, cuyo resultado son productos que tienen generalmente como destino un
país desarrollado.
Las maquilas generan la mayor ganancia de todas, dado que
utilizan mano de obra barata, dominada por trabajadores no cualificados,
indocumentados, mujeres y niños en la más absoluta precariedad laboral y
producen la mayor parte de las mercancías en el mundo, generalmente mediante prácticas
ilegales de explotación.
La clave de la explotación capitalista es la tasa de plusvalía,
la cual reside en el trabajo no retribuido a la clase obrera. Es decir, la
burguesía no paga lo que produce un obrero en su jornada de trabajo, sino sólo
lo socialmente necesario para su supervivencia. Este es el secreto del
enriquecimiento capitalista y la causa de la miseria de los trabajadores. Pero
al capitalista no le basta con extraer la mayor plusvalía posible dentro de la
legalidad, sino que utiliza una infinidad de herramientas ilegales para
acrecentar sus ganancias, como son: los contratos por honorarios aun cuando se
establezca un patrón y un salario fijo, la subcontratación para deslindarse de
la seguridad social, los despidos injustificados, el hostigamiento y persecución
de sindicatos, y la evasión de impuestos mediante cambios de razón social y
otras artimañas.
En pocas palabras, no puede haber mayor acto de ilegitimidad
que la explotación capitalista, que bajo la bandera de la legalidad se apropia
de la riqueza generada por la clase trabajadora, lo cual implica el mayor acto
de robo y corrupción jamás visto en la historia de la humanidad.
Conclusión
Hemos visto que la legalidad es un mito en tanto que la
burguesía oscila entre la legalidad y la ilegalidad según le reporte ganancias
o mantenga su hegemonía política, en tanto que la corrupción es inherente al
capitalismo, dado que el crimen organizado no existe, sino que es la misma
clase burguesa la que posee negocios ilegales en el narcotráfico, la trata de
personas y el tráfico de armas, puesto que la ilegalidad le reporta mayores
ganancias. También vimos que el Estado capitalista utiliza el terrorismo para
contener la protesta social y para criminalizarla, con herramientas tan
desleales y cobardes como la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial,
así como el paramilitarismo para reducir el costo político.
Sin embargo, el acto de ilegitimidad que le genera mayores
ganancias a la clase capitalista es la explotación laboral, particularmente en
las maquilas, donde las condiciones de miseria y abuso son brutales, y en la
mayoría de los casos son ilegales bajo la complicidad del Estado.
No podemos seguir permitiendo que la clase capitalista quede
impune ante tanta injusticia e ilegitimidad. Cada día que pasa se mantiene la
miseria, la explotación, el terrorismo de Estado, la trata de personas y toda
la corrupción inherente al sistema capitalista.
La única solución es superar al capitalismo, organizándonos
como clase trabajadora para tomar el poder y fundar una sociedad que no base su
funcionamiento en el atropello de la dignidad humana, sino en el desarrollo de
nuestra personalidad dentro de la colectividad, como plantea el proyecto comunista.
En las últimas décadas el neoliberalismo ha promovido la
cultura del emprendimiento, el cual ha logrado posicionarse como una opción de
vida para la mayoría de la población. En este ensayo se busca desenmascarar al
emprendimiento como uno de tantos mitos del capitalismo.
1. Emprendimiento y lucha de clases.
El emprendimiento puede entenderse como el proceso de lanzar
un nuevo negocio. Sin embargo, cada clase social vive el emprendimiento de
formas radicalmente distintas, ya sea que se pertenezca a la gran burguesía, es
decir, que se posean grandes capitales para invertir; que se pertenezca a la
pequeña burguesía, con discretos capitales; o bien, que se pertenezca a la
mayoría de la población que es trabajadora asalariada y no posee capital, como
veremos.
a) Gran burguesía. Los mayores promotores del emprendimiento
son los grandes capitalistas, que presumen haber iniciado desde abajo para
obtener grandes fortunas, como producto de sus grandes ideas, de su
creatividad, de su audacia y su genialidad. Lo cierto es que ningún millonario
inició desde cero, los hombres más ricos del mundo, tales como Jeff Bezos,
Carlos Slim y Bill Gates, disfrutaron de condiciones económicas favorables,
apoyos de gobiernos y ejercieron prácticas desleales, tales como
sobreexplotación de trabajadores, corrupción y tácticas anticompetitivas. Más
que ejemplos de emprendimiento, son muestra de que el sistema capitalista
facilita la acumulación de enormes cantidades de capital por unos cuantos, a
costa de la miseria de millones de trabajadores. Por más ingenio, creatividad y
perseverancia que tengan los capitalistas, es una aberración histórica que cada
segundo obtengan ganancias millonarias mientras la clase trabajadora vive en la
miseria por jornadas de 12 horas.
b) Pequeña burguesía. El perfil que más se ajusta al del
emprendedor es el de la pequeña burguesía, la cual posee un pequeño negocio o
el suficiente salario para emprender. La aspiración histórica de la pequeña
burguesía es ascender a gran burguesía y si bien unos cuantos lo logran, la
mayoría de las pequeñas empresas quiebran o son absorbidas por los grandes
capitales. El capitalismo se encarga de encubrir este hecho, pretendiendo que
la responsabilidad de que la mayoría de los pequeños negocios quiebren reside
en la falta de ambición, riesgo o innovación de los pequeños burgueses. Sin
embargo, el riesgo es un mito en la medida en que los grandes empresarios hacen
suficientes análisis de riesgo para nunca perder, por lo que difícilmente un
gran empresario se ve arruinado, contrario a la mayoría de los pequeños
empresarios que difícilmente hacen crecer su negocio, se ven arruinados por las
trasnacionales o absorbidos por ellas.
c) Proletariado. La clase trabajadora es la que menos
posibilidades tiene de emprender, dado que sólo dispone de un salario
socialmente necesario para su supervivencia y es víctima de los caprichos del
mercado laboral, el cual puede dejarla sin empleo de un día para otro, o
brindarle empleos sin prestaciones, sin jubilación o lanzarla a la
informalidad. Es en este caso donde la ideología neoliberal del emprendimiento
se concentra para hacerle creer al trabajador precarizado o desempleado, que la
razón de su miseria no está en un sistema que prioriza la generación de capital
al bienestar social, sino en la falta de ambición, creatividad e innovación del
individuo. De este modo, la clase burguesa se desentiende de la miseria que
genera con la acumulación capitalista y pretende hacer responsable al
trabajador, aun cuando sea éste quien produce la riqueza. Para engañar al
trabajador, la ideología del emprendimiento se apoya en el mito de la movilidad
social, la cual nos hace creer que cualquiera puede ascender a la clase
dominante, mientras que en la realidad esto es una excepción. Este mito también
pretende infundir una aspiración individualista al trabajador, para que no tome
conciencia del poder de la organización sindical y política.
En pocas palabras, el emprendimiento es una herramienta de la
burguesía neoliberal para engañar al proletariado en la lucha de clases.
2. Emprendimiento social.
Ante el descaro capitalista de buscar la maximización de las
ganancias a toda costa, surge el emprendimiento social como una estrategia que
pretende brindar un beneficio a la sociedad. Sin embargo, tal emprendimiento no
es más que un falso altruismo, que bajo un rostro humanizado sigue persiguiendo
la generación de capital y que busca lucrar con un discurso social.
El discurso neoliberal del emprendimiento social, pretende
introducir una lógica de negocios para resolver los problemas sociales, tales
como la educación, empleo, la salud, la vivienda y la alimentación, los cuales
son derechos humanos y no meros servicios, como pretende el neoliberalismo.
En consecuencia, el emprendimiento social deslinda al Estado
de su responsabilidad de garantizar los derechos humanos y reduce los problemas
sociales a oportunidades de negocios, de modo que la desigualdad es vista como
una forma más de lucro empresarial, bajo la fachada de buenas intenciones.
El problema de reducir la responsabilidad del Estado ante los
problemas sociales y depositarlo en la iniciativa privada, reside en que no se
atenderán los problemas más apremiantes, sino aquellos que reporten ganancias
económicas para las empresas, reproduciendo la anarquía de la producción
capitalista bajo un discurso de ayuda social.
Por ejemplo, una empresa social que ayude a comunidades
vecinales a construir sus propias viviendas, jamás va a resolver el problema de
fondo, dado que la falta de vivienda es producto de la desigualdad, los bajos
salarios y prestaciones y la exclusión social. Si tal empresa es exitosa, no
dependerá de que ayude a muchas comunidades a construir sus casas, sino de que
sea capaz de lucrar con la necesidad de vivienda. Además estará contribuyendo
al deslinde de responsabilidades del Estado, que es quien debe garantizar el
derecho a una vivienda digna.
Otra modalidad son las organizaciones no gubernamentales
(ONG), las cuales bajan recursos públicos para realizar acciones sociales que
realmente son responsabilidad del Estado. Por ejemplo, una ONG que se dedique a
rescatar perros y gatos callejeros para reubicarlos en hogares, no tiene la
capacidad de erradicar el problema de fondo y lo único que hará es dar un
paliativo para justificar los recursos público que se apropia, mientras que
favorece que el Estado se deslinde de su responsabilidad de erradicar el
abandono de mascotas desde las políticas públicas. En consecuencia, las ONGs
constituyen una opción de emprendimiento social para que los particulares se
apropien de los recursos públicos, simulen hacer el trabajo que el Estado debería
hacer y obstaculicen la posibilidad de que el pueblo se organice, dado que
mediatizan el descontento social bajo sus tiempos y formas burocratizadas.
En pocas palabras, el emprendimiento social pretende mostrar un capitalismo humanizado que utiliza la lógica empresarial para el beneficio social, pero que en la práctica termina impulsando las políticas neoliberales de deslindar al Estado de brindar derechos humanos y que lucra con los problemas sociales más apremiantes como el acceso a educación o a la alimentación.
3. Emprendimiento colectivo.
Una de las mayores deficiencias del emprendimiento es que promueve
el individualismo, es decir, que cada persona emprenda por sí sola y triunfe de
modo individual. El emprendimiento social reduce esta deficiencia al
involucrarse en problemas de las comunidades, pero aun pretende resolverlos
desde una óptica capitalista u oportunista. En cambio, propongo el
emprendimiento colectivo que tiene como fundamento a la clase trabajadora y a
la conciencia de clase como principio.
Una forma de emprendimiento colectivo reside en las
cooperativas, las cuales son empresas en las que todos los integrantes son
propietarios, las decisiones son tomadas en forma colectiva, la ganancia se
reparte entre todos los miembros y suelen mantener una proyección social. Sin
embargo, en muchos casos las cooperativas ceden a la ambición capitalista y
forman una casta de dueños que explotan a los nuevos integrantes, manteniendo
la lógica burguesa. Las cooperativas no
son suficientes dado que siguen anteponiendo la ganancia al bienestar social.
Otro emprendimiento colectivo es la formación de sindicatos,
los cuales muestran el ingenio y la iniciativa colectiva de los trabajadores
para luchar por condiciones dignas de trabajo, como contratos colectivos y
elecciones democráticas de sus representantes. Sin embargo, si esta lucha no se
mantiene en constante renovación y vigilancia, termina por ser deformada en el
sindicalismo charro (donde los líderes negocian los derechos) o en sindicatos
fantasma (donde los dueños controlan al sindicato). Además, el sindicalismo
tiene la limitante de que es una lucha económica antes que política, por lo que
no pone en duda la explotación capitalista.
Otro emprendimiento colectivo es la conformación de partidos
comunistas, los cuales funcionan para elevar el nivel de conciencia de clase de
los trabajadores, dirigen su descontento social hacia la lucha política y
preparan la organización para la revolución socialista, dado que nada puede ser
tan innovador, creativo y emprendedor que una revolución social.
Pensemos en el mejor ejemplo histórico de emprendimiento
colectivo. Que no esté sujeto a los caprichos del mercado sino que se
planifique para el beneficio social. Que no adelgace la responsabilidad del
Estado, sino que lo obligue a garantizar derechos humanos. Y que no ponga como
pretexto el bienestar social para generar ganancias, sino que su objetivo sea
el desarrollo social. Lo único que responde a esta descripción es la economía
planificada de los países socialistas. El mejor ejemplo lo tuvo la URSS que con
los planes quinquenales llevó a sus repúblicas de un atraso semi-feudal a ser
la mayor potencia del mundo. Otros ejemplos son Cuba y Corea del norte, que
pese al bloque económico han logrado garantizar una vida digna a su población,
administrando su economía con tal genialidad que sacan el mayor provecho de los
pocos recursos que poseen.
Otro caso es China, que con una economía mixta se está
convirtiendo en la mayor potencia mundial, la mayor parte de sus capitales son
estatales, de modo que sus empresas no están sujetas al capricho del mercado,
ni a la pretendida genialidad de los emprendedores capitalistas, sino que
planifican su economía para satisfacer las necesidades de su población. Por
ejemplo, China tenía un grave problema de contaminación hace algunos años y no
tuvo que esperar a que algún emprendedor capitalista tuviera una gran idea
ecológica, sino que se puso como objetivo estatal reducir la contaminación y en
pocos años lo cumplió mediante políticas públicas.
No puede haber mayor emprendimiento que una revolución
socialista (como fueron la soviética, la china, la laosiana, la vietnamita y la
cubana), donde toda la clase proletaria se organiza para tomar el poder,
utiliza su ingenio, su creatividad y su iniciativa para estructurar un Estado
que responda a sus intereses, planifica la economía para garantizar una vida
digna a toda la población y lucha incansablemente contra el asedio capitalista.
En pocas palabras, mientras el emprendimiento capitalista
está subordinado a la anarquía de la producción, es decir, se orienta a donde
le genere ganancias por encima del bienestar social; el emprendimiento
colectivo del socialismo dirige la producción para brindar una vida digna a la
clase trabajadora.
Conclusión
La ideología del emprendimiento atomiza a la clase
trabajadora, para que se vean entre sí como competidores por puestos de trabajo
y oportunidades de ascenso social. También desmoviliza y desorganiza a la clase
trabajadora bajo la esperanza de convertirse en empresarios. Así como el
emprendimiento social reduce los problemas sociales en oportunidades de lucro y
deslinda al Estado de su responsabilidad de garantizar los derechos humanos.
Además de apropiarse de recursos públicos de manera oportunista como las ONGs.
En contraste, toda la creatividad, innovación, ambición,
ingenio y perseverancia que promueve el emprendimiento, será mucho mejor
utilizada por la clase trabajadora mediante el emprendimiento colectivo en la
formación de sindicatos, cooperativas y partidos comunistas, que sientan las
bases para el gran emprendimiento que representa la revolución socialista y
continúen con otro gran emprendimiento que constituye la economía planificada,
para construir una sociedad en la que cada cual trabaje según sus capacidades y
reciba según sus necesidades, como dijera Marx.
En este ensayo se defenderá la existencia de un modo de
producción patriarcal, con el objetivo de explicar la base materialista del
patriarcado y la importancia histórica de la lucha feminista.
El patriarcado es un sistema social de dominación contra las
mujeres, se originó en la prehistoria poco después de la división sexual del
trabajo y se ha adaptado a los diversos periodos históricos: esclavismo,
feudalismo y capitalismo.
Así como el capitalismo se compone de una estructura
económica (fuerzas productivas y relaciones de producción) y de una
superestructura ideológica, en este ensayo sostengo que el patriarcado también
posee una estructura económica y una superestructura ideológica.
1. Fuerzas reproductivas
Según el marxismo lo que rige al mundo actual es el modo de
producción capitalista, sin embargo, Engels dejó entredicho que existe otro modo
de producción: “Según la teoría materialista, el factor decisivo en la
historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la vida
inmediata. Pero esta producción y reproducción son de dos clases. De una parte,
la producción de medios de existencia, de productos alimenticios, de ropa, de
vivienda y de los instrumentos que para producir todo eso se necesitan; de otra
parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la especie. El orden
social en que viven los hombres en una época o en un país dados, está
condicionado por esas dos especies de producción: por el grado de desarrollo
del trabajo, de una parte, y de la familia, de la otra” (Engels, 1884).
“La reproducción de la vida inmediata”, “la producción del
ser humano mismo” y “la familia como una especie de producción”, son
expresiones que sugieren un modo de producción patriarcal dentro del propio
capitalismo, lo cual implica indagar cómo subyace un modo de producción en
otro, como veremos.
El secreto del capitalismo que descubrió Marx, negado
tajantemente por la clase burguesa, reside en la ley de la plusvalía, la cual
establece que el obrero vende su fuerza de trabajo y sólo recibe lo que
requiere para su subsistencia socialmente necesaria, mientras que el resto
(plusvalía) se lo apropia el capitalista. Esta ley de la plusvalía es negada
por la clase burguesa porque implica admitir que la propiedad privada de los
medios de producción es un robo.
Ahora bien, la clase trabajadora puede completar su jornada
laboral, gracias a que las mujeres realizan las labores de crianza y trabajo
doméstico, los cuales son la condición fundamental, no sólo para que el
trabajador pueda reponer sus energías para el día siguiente, sino para la
generación de nuevos trabajadores. Este trabajo doméstico y de crianza nos
haría suponer en primer lugar, que hay una plusvalía como la que ocurre en el
trabajo productivo, pero más profunda en tanto acontece en el espacio del
hogar, sin embargo el trabajo doméstico y de crianza no recibe pago alguno. En
segundo lugar, la plusvalía en el mercado laboral resulta de una cuota de horas
no pagadas con respecto a una jornada laboral por día, mientras que el trabajo
doméstico y de crianza exige una disposición las 24 horas. En tercer lugar,
mientras el trabajador tan sólo vende su fuerza de trabajo, las mujeres ponen
su propio cuerpo para el embarazo, la lactancia y la satisfacción sexual de la
pareja.
En consecuencia, las mujeres sufren una explotación mayor que
los trabajadores porque no reciben pago alguno, trabajan 24 horas y utilizan su
propio cuerpo como herramienta. Esto es incomparablemente más profundo que el
fenómeno de la plusvalía y requiere otro tipo de explicación. ¿En qué modo de
producción la clase oprimida no recibía pago, estaba disponible 24 horas y su
cuerpo era utilizado como objeto?: En el modo de producción esclavista. Es
decir, mientras las clases sociales oprimidas han pasado del esclavismo al
feudalismo y al capitalismo, el patriarcado
ha mantenido a las mujeres en su propio modo de producción esclavista.
Por otra parte, en algunas ocasiones la lucha obrera ha
conquistado el llamado salario familiar, el cual es suficiente para que el
obrero cubra los gastos familiares y la esposa pueda ser ama de casa de tiempo
completo, esto implica que las mujeres se convierten en esclavas
sexo-reproductivas del obrero, dado que no reciben paga alguna por su trabajo y
el poder dentro de la familia es absolutizado por el hombre; caso semejante a
las esposas de los burgueses, que con la riqueza del esposo no tienen que trabajar,
pero viven sometidas a las órdenes del marido.
En contraste, la gran mayoría de las mujeres en el mundo
cumplen una triple jornada laboral: con un empleo, el trabajo doméstico y la
crianza de los hijos (en muchos casos también realizan agricultura de
subsistencia), es decir, las mujeres conforman dos terceras partes de la fuerza
laboral en el mundo, además cumplen el trabajo doméstico y la crianza con
escaza colaboración de los hombres. Esto implica que si bien la clase
trabajadora es el sujeto histórico en el modo de producción capitalista, en
tanto generan toda la riqueza; las mujeres constituyen al menos la mitad de ese
sujeto histórico y además son el sujeto histórico del modo de producción
patriarcal, en tanto generan trabajadores.
En pocas palabras, el modo de producción patriarcal posee
fuerzas reproductivas, las cuales incluyen todas las herramientas necesarias
para que se reproduzcan seres humanos y se conviertan en trabajadores
productivos, dentro de dichas herramientas está incluido el cuerpo de las
mujeres, dado que es capaz de producir seres humanos y criarlos hasta la
adultez. Además, de las mujeres se espera que realicen el trabajo doméstico,
cuiden de los niños, cuiden a los enfermos, los ancianos y de ellas mismas, sin
recibir paga alguna y sin que todo esto se considere trabajo y además sean utilizadas
como objeto sexual, lo cual es evidentemente un tipo de esclavitud.
2. Relaciones de reproducción sexual.
Para que las mujeres proporcionen trabajadores de acuerdo a
las exigencias del capitalismo, se requiere el absoluto control de sus cuerpos,
por lo que el patriarcado implementa las siguientes relaciones de reproducción
sexual.
a) Prohibición del aborto. Si las mujeres pueden decidir
cuántos hijos tener, cuándo tenerlos y con quién, implica que son dueñas de sus
cuerpos, pero en el modo de producción patriarcal las mujeres no suelen
disfrutar de ese derecho. En la antigüedad las mujeres esclavas eran vistas
como animales de ganado y el amo decidía cuántos hijos tenían sus esclavas y en
qué circunstancias, dado que sus hijos también serían esclavos de su propiedad.
En la actualidad, la prohibición o restricción del aborto garantiza que las
mujeres no sean dueñas de sus propios cuerpos y por tanto sean esclavas de los
hombres o del Estado patriarcal.
b) Esterilización forzada. En contraste con el aborto, las
mujeres pobres a menudo son esterilizadas sin su consentimiento en hospitales
públicos, lo cual muestra nuevamente que no son dueñas de sus cuerpos, dado que
el Estado patriarcal impone regulaciones poblacionales acordes a los intereses
del capitalismo, en tanto que a veces la sobrepoblación excede las necesidades
de mano de obra barata.
c) Matrimonio forzado.
Gran parte de los matrimonios en el mundo son forzados, muchos de ellos con
niñas que son embarazadas prematuramente, otro tanto por necesidad económica o
para tapar embarazos producto de violaciones. Este fenómeno es semejante a la
venta de esclavas de la antigüedad, no es casualidad que el concepto “esposa”
tenga el mismo origen que las “esposas” para apresar a un delincuente o que la
palabra familia signifique conjunto de esclavos domésticos, dado que desde
siempre ha significado la esclavitud de las mujeres.
d) Prostitución y trata. Uno de los más lucrativos negocios
del capitalismo es la trata de mujeres, el cual las secuestra y las utiliza
como esclavas sexuales. Sólo una minoría de mujeres ejercen la prostitución por
voluntad propia y aún en ese caso están utilizando su cuerpo como objeto
sexual, por lo que la prostitución y la trata son casos extremos de esclavitud
sexual, en la que las mujeres no se venden una vez y para siempre en el mercado
del matrimonio, sino de a poco en el mercado de la prostitución, tal como
dijera Engels.
e) violación sexual y feminicidio. El patriarcado pone a las
mujeres a disposición de los hombres, por lo que si una mujer se niega a tener
relaciones sexuales, los hombres se sienten con el derecho a violarlas y
matarlas con la complicidad del Estado. El acoso sexual, la violencia sexual y
el feminicidio son fenómenos que generalmente ocurren con gran impunidad, dado
que se asume que el cuerpo de las mujeres le pertenece a los hombres y no a
ellas mismas.
En consecuencia, el modo de producción patriarcal posee
relaciones de reproducción compuestas por clases sexuales. En donde la clase
sexual de los hombres dispone del cuerpo de las mujeres para su beneficio y la
clase sexual de las mujeres padece una situación de esclavitud en la que su
cuerpo no les pertenece, ya que es controlado y utilizado como objeto sexual y
reproductivo.
3. Superestructura ideológica.
Al igual que en el capitalismo, en el patriarcado la
estructura económica condiciona la superestructura ideológica, la cual funciona
para ocultar a las mujeres que son esclavizadas y así reducir los costes de la
dominación patriarcal, bajo los siguientes mecanismos de control social.
a) Amor romántico. Para que las mujeres no tomen consciencia
de la opresión patriarcal y de la posibilidad de unirse para luchar por su
emancipación, el patriarcado instauró el mecanismo del amor romántico, el cual
es inculcado desde la infancia con la idea de la princesa que debe ser salvada
por el caballero. Así las mujeres crecen con el sueño del amor romántico como
el máximo objetivo en la vida, reduciendo sus expectativas de vida a la boda y
a hacer feliz a un hombre. Mientras que en la realidad el amor romántico es un
mito, dado que la mayoría de los hombres engañan a sus esposas y las contagian
de enfermedades, las golpean y las obligan a tener relaciones sexuales, y el
principal feminicida suele ser alguien cercano como la pareja o el amante. En
pocas palabras, el amor romántico es un mecanismo de control ideológico para
que las mujeres no piensen en su propia felicidad ni en su propia realización y
reduzcan su expectativa de vida en el amor de un hombre idealizado, para que no
tomen conciencia de la esclavitud sexo-afectiva-reproductiva que sufren en el
matrimonio patriarcal.
b) Maternidad obligatoria. Una mujer sin marido y sin hijos
es una mujer libre, que puede tener relaciones sexo-afectivas con quien le
plazca y en el momento que guste. En el patriarcado una mujer así no cumple con
su función sexo-reproductiva esclavizada, por lo que se ha implementado el
mecanismo ideológico de la maternidad obligatoria, la cual estigmatiza a las
mujeres que deciden no tener hijos como egoístas y mujeres incompletas, incluso
como mujerzuelas; mientras que las mujeres que son madres son felicitadas y
reconocidas como mujeres realizadas, incluso se felicita a las mujeres que
dejan la carrera profesional por sus hijos. Esto implica que se aplauda a las
mujeres que aceptan la esclavitud sexo-reproductiva del ama de casa y esposa,
no es casualidad que el día de las madres fue instaurado para frenar el
movimiento yucateco por los derechos sexo-reproductivos de las mujeres,
impulsado por Elvia Carrillo Puerto.
c) Religión patriarcal. La mayoría de las religiones
institucionalizadas asumen que la mujer es inferior al hombre y establecen
mecanismos para consolidar tal subordinación. La religión es la principal
institución para que las mujeres interioricen el control absoluto sobre sus
cuerpos y acepten como algo deseable la virginidad, el matrimonio, la
heterosexualidad obligatoria, la reproducción y el maltrato por parte del
marido, así como la prohibición del aborto y del divorcio. Bajo el misticismo
de la religiosidad, las mujeres aceptan su esclavitud sexo-reproductiva y son
las primeras en defenderlo con la (pro) vida. Asimismo, la religión le es
funcional al patriarcado al afirmar que la reproducción sexual humana es un fenómeno
enteramente natural; siendo que es producto de procesos históricos, es decir, la
reproducción sexual humana está sujeta a la dominación patriarcal por lo que supera
su base biológica.
d) Medios de comunicación masiva y de entretenimiento. La
televisión, la radio, la industria cinematográfica y las plataformas digitales,
son en su mayoría patriarcales. Están diseñadas intencionalmente para fomentar
los valores machistas, de modo que justifican y promueven la esclavitud
sexo-reproductiva de las mujeres. Por ejemplo, los programas cómicos como los
de stand-up son profundamente misóginos y la gente está dispuesta a pagar
bastante para verlos. Los programas de televisión con mayor audiencia son las
telenovelas que son ultraconservadoras y las películas más taquilleras fomentan
el amor romántico en su máxima expresión. En pocas palabras, la sociedad
difícilmente toma conciencia de que vive en el patriarcado porque está adormecida
por los medios masivos de comunicación, que ocultan hábilmente la esclavitud
sexo-reproductiva de las mujeres.
e) Derecho patriarcal. Las leyes y los jueces en el
patriarcado están orientados para criminalizar a las mujeres y favorecer a los
hombres, no es casualidad que las mujeres en el mundo sean dueñas tan sólo del
1% de las propiedades. Tampoco es casualidad que la mayoría de los feminicidios
queden impunes o que las mujeres que ponen denuncias por violación sexual sean
revictimizadas en los juzgados. Históricamente el derecho ha sido una
herramienta creada para favorecer a las clases hegemónicas, incluida la clase
sexual de los hombres, por lo que debe ser transformada de fondo para que
responda a los derechos de las mujeres.
f) Política patriarcal. Las mujeres lucharon durante siglos
por el derecho al voto, dado que al patriarcado capitalista le costó mucho
trabajo aceptar que sus esclavas sexo-reproductivas votaran. Esta conquista
contribuyó poco a la liberación de las mujeres, dado que lo realmente importante
es que ocupen cargos de elección popular, así como cargos en el poder judicial.
Más importante aún es que llegando a cargos públicos respondan a los intereses
de las mujeres, lo cual no suele ocurrir tan a menudo, dado que muchas mujeres
logran llegar a puestos públicos por su complicidad con el patriarcado,
frenando leyes para legalizar el aborto, por ejemplo. Además, las mujeres que
deciden hacer carrera política son señaladas por descuidar su rol de madres o
esposas y por participar en espacios públicos, a menudo se les calumnia
inventando que utilizaron su sexualidad para escalar políticamente. Ese es el
precio que pagan las mujeres por luchar por el poder en una sociedad patriarcal
que las considera esclavas sexo-reproductivas.
f) Belleza. Uno de los mecanismos de control más sutiles e
interiorizados es la belleza, desde niñas a las mujeres se les hace saber que
el criterio para reconocerlas es su apariencia física, por encima de sus
habilidades y logros. Con esta forma de control se logra que las mujeres
inviertan grandes cantidades de dinero, tiempo y esfuerzo para mantener una
belleza estereotipada, que muchas veces cae en el racismo y en el clasismo,
dado que mostrarse bellas implica la aprobación social, la posibilidad de
ascender laboralmente y de conseguir favores de todo tipo, al grado de que la
belleza puede ser una forma de ganarse la vida, tal como ocurre en el modelaje,
la edecanería y la farándula. En el fondo lo que se logra es que se refuerce la
visión de las mujeres como objetos sexuales y se consolide su esclavización. Al
mismo tiempo, se señala a las mujeres que rompen con este mandato y dejan de
orientar su apariencia para la satisfacción de los hombres, dado que su
exigencia es ser reconocidas como seres humanos integrales y no sólo por su
apariencia.
g) Delgadez. Este mecanismo está tan profundamente
interiorizado que hasta los más críticos del patriarcado y del capitalismo caen
en sus redes. Bajo un discurso de salud se criminaliza la gordura de las
mujeres aun cuando se ha demostrado que la pobreza y el feminicidio causan más
muertes que la obesidad. O que la obesidad no siempre depende de la buena
alimentación y el ejercicio, dado que los factores genéticos y metabólicos
impiden que las mujeres adelgacen aun tomando todas las medidas necesarias. En
el fondo lo que ocurre es que la delgadez se utiliza como medida de control
para que las mujeres nunca acepten ni amen a su propio cuerpo y de este modo se
les controla para que su mente esté ocupada buscando adelgazar y no tomen
conciencia de la opresión patriarcal que esto representa. A su vez, la sociedad
se encarga de segregar a las mujeres gordas con sus continuos señalamientos, la
burla que continuamente reciben en los medios de comunicación masiva y la
discriminación laboral que sufren. Para el patriarcado todas las mujeres son
gordas, pues de este modo puede disciplinarlas para que siempre estén
insatisfechas y no busquen romper las cadenas de la esclavización
sexo-reproductiva.
h) Juventud. Otro mecanismo de control es la idea de
juventud, que hace creer a las mujeres que sólo pueden ser felices sin son
jóvenes, de modo que a partir de los 30 años empiecen a preocuparse por una
idea de juventud impuesta desde el patriarcado, es decir, que pasen más de la
mitad de sus vidas invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo para aparentar
juventud, de modo que no disfruten plenamente su vida, su sexualidad y su
cuerpo en la madurez y en la vejez, dado que la juventud como mecanismo de
control las esclaviza. En otros tiempos la vejez era sinónimo de sabiduría y el
disfrute de su sexualidad no era vista con repudio. El patriarcado se ha visto
enormemente beneficiado con este mecanismo, que somete a las mujeres a una
preocupación permanente ante una juventud sobrevaluada e imposible de
recuperar.
i) Cultura de la violación. Un último mecanismo de control es
la cultura de la violación, la cual consiste en disminuir la responsabilidad de
los violadores sexuales y aumentar al máximo la responsabilidad de las
víctimas. De este modo la sociedad, los medios de comunicación y el entorno de
la víctima se encargan de culparla de la violación sexual, señalando su forma
de vestir, su comportamiento, la hora del día, el lugar donde se encontraba y
una infinidad de pretextos para hacerla parecer responsable de la violación
sexual. En el fondo lo que están justificando es el derecho patriarcal de
disponer del cuerpo de las mujeres y la exigencia de disposición sexual en
tanto esclavas sexo-reproductivas.
En pocas palabras, la superestructura ideológica del
patriarcado implementa al menos 9 mecanismos de control para lograr que las
mujeres no perciban que están siendo esclavizadas sexo-reproductivamente y sean
ellas mismas las que defiendan sus cadenas contra la lucha feminista que busca
su liberación.
4. Patriarcado socialista.
La lucha socialista busca la liberación de la clase
trabajadora, la cual está compuesta por hombres y mujeres, de modo que
indirectamente es una lucha contra el patriarcado. Esto implica que las
revoluciones socialistas triunfantes, tales como la soviética, la cubana, la
china y la norcoreana, hayan logrado derrotar parcialmente al patriarcado, dado
que brindaron y siguen brindando derechos humanos a las mujeres, los cuales
permiten que rompan sus cadenas sexo-reproductivas y puedan liberarse. Las
constituciones socialistas garantizan el derecho al aborto, al divorcio, a la
educación y al trabajo para las mujeres. Además han instaurado guarderías
colectivas y derechos de maternidad para liberar a las mujeres de las cadenas
de la maternidad. Incluso las mujeres ocupan cargos públicos en paridad con los
hombres.
Sin embargo, en los países socialistas actuales aún falta
mucho por hacer para derrotar definitivamente al patriarcado, pues aunque las
legislaciones favorecen a las mujeres, la cultura machista perdura, al grado en
que no se ha erradicado el feminicidio, los hombres no se comprometen lo
suficiente con el trabajo doméstico y las mujeres siguen siendo estereotipadas
en empleos de servicio, así como los máximos dirigentes siguen siendo hombres.
En Cuba sigue habiendo renuencia de parte de los hombres hacia el trabajo doméstico
y en Norcorea se mantiene una cultura conservadora hacia la sexualidad.
Es decir, el socialismo es la primera condición para
desmontar el modo de producción patriarcal, pero no es suficiente mientras las
mujeres no se organicen para luchar explícitamente contra la superestructura
patriarcal, que pervive aun cuando se haya superado al capitalismo.
Conclusión
Hemos visto que existe un modo de producción patriarcal
dentro del capitalismo, el cual proporciona trabajadores productivos gracias a
la reproducción, crianza y cuidados que
realizan las mujeres en una situación de esclavitud, dado que no reciben paga
alguna, no se reconoce su labor como un trabajo y su cuerpo está a disposición
de los hombres.
El modo de producción patriarcal se compone de una estructura
económica: fuerzas reproductivas (el cuerpo de las mujeres) y relaciones de
reproducción (clases sexuales), y de una superestructura ideológica (jurídica,
política y cultural) que genera una falsa conciencia en las mujeres para que
acepten y defiendan sus propia esclavitud sexo-reproductiva.
La liberación de las mujeres pasa por derrotar al capitalismo
mediante la lucha socialista y continuar con la lucha feminista organizada para
derrocar al patriarcado, logrando la derrota de la clase burguesa y de la clase
sexual de los hombres, de modo que no existan más las clases dominantes y se
conquisten los derechos de la clase trabajadora y de la clase sexual de las
mujeres. Donde cada cual trabaje según sus capacidades y reciba según sus
necesidades, como diera Marx, y las mujeres tengan poder sobre sí mismas, como
dijera Wollstonecraft
En este ensayo se analizará la visión que se posee de la
pornografía desde diversas posturas, se criticará el papel que juega en la
sociedad y se propondrán soluciones para los consumidores. La palabra “porno”
proviene de la palabra griega porné y significa prostituta, mientras que grafía
se refiere a la representación gráfica.
1. Conservadurismo sexual
En un sentido general, el conservadurismo sexual es la visión
de la ultraderecha hacia la sexualidad, la cual se posiciona en contra del
aborto, de la homosexualidad, de la unión libre y del sexo prematrimonial; ya
que su objetivo es el control del cuerpo de las mujeres, por lo que se sitúa en
contra de cualquier expresión de su sexualidad.
En consecuencia, se sostiene una visión completamente en
contra de la pornografía en el discurso, ya que se asume que no debemos
explorar nuestro cuerpo ni sentir placer sexual fuera de los fines
reproductivos.
Sin embargo, el conservadurismo sexual es de doble moral,
dado que las redes de trata de mujeres y niñas, las redes de pornografía
infantil y por supuesto las redes de prostitución: son mantenidas por los
mismos grupos de hombres que en su discurso manejan una línea conservadora.
En otras palabras, cuestionar la pornografía desde una visión
conservadora no resuelve el problema, dado que es justo la represión de la
sexualidad la que catapulta una hipersexualidad, en la que el ejercicio de la
sexualidad se desborda hasta provocar violencia sexual.
2. Neoliberalismo sexual.
Ante la doble moral del conservadurismo, surge una posición
aparentemente progresiva en el neoliberalismo sexual, el cual sostiene una
libertad irrestricta del cuerpo de las mujeres, sobre todo en un sentido
económico, es decir, se propone que las mujeres son libres de sacar un provecho
económico de sus cuerpos.
El problema con el neoliberalismo sexual es que no cuestiona
al sistema patriarcal, el cual asume el cuerpo de las mujeres como un objeto de
consumo para la satisfacción de los hombres y subordina su libertad a la
libertad de comercio, por lo que lejos de liberar a las mujeres, las lanza al
mercado de la prostitución, la pornografía, la edecanería y el table dance.
Un argumento dentro del neoliberalismo sexual dice que la
pornografía es liberadora, dado que ayuda a los hombres a no ejercer violencia
sexual, puesto que pueden dirigir sus impulsos a una pantalla. Si así fuera la
violencia sexual no existiría, dado que la mayoría de los hombres ven
pornografía, de modo que ocurre lo opuesto, en la medida en que la pornografía
es una apología de la violencia sexual, promueve que los hombres lo lleven a la
práctica. Es decir, como la norma en las escenas pornográficas es la crueldad y
la tortura sexual de mujeres y niñas, se enseña a los hombres que eso es una
práctica sexual normalizada.
En tal sentido, la violencia que sufren las mujeres en la
pornografía es real, en dicha industria se sexualiza la violencia contra las
mujeres, por lo que se promueve una cultura de la violación: se fomenta que los
hombres insistan y presionen a las mujeres para tener relaciones sexuales aun
sin su consentimiento, dado que en las escenas pornográficas las mujeres
siempre ceden y terminan disfrutándolo.
En otras palabras, el neoliberalismo sexual pretende que la
pornografía sea una expresión de la libertad sexual, pero lo que realmente
provoca es fomentar una cultura de la violación, donde los hombres asumen que
las mujeres son objetos de consumo y que su sexualidad está disponible y al
servicio de su dinero, por lo que lejos de liberar a las mujeres las pone en
riesgo de violencia sexual y lejos de liberar a los hombres los educa para una
sexualidad impositiva y violenta.
3. Feminismo
El feminismo es la lucha de las mujeres por sus derechos, uno
de estos derechos consiste en ejercer una sexualidad libre, autónoma y sin
violencia. En la pornografía esto no ocurre, dado que la sexualidad está
mediada por el dinero, gran parte de las actrices porno son forzadas por la
necesidad económica y gran parte de la pornografía es violenta hacia la mujer
ya sea física, verbal o simbólicamente.
En tal sentido, el feminismo se posiciona en contra de la
pornografía como una industria de opresión sexual hacia las mujeres, que
fomenta la cultura de la violación y educa a los hombres para concebir a las
mujeres como objetos sexuales de consumo.
En contraste, existen propuestas para transformar la
pornografía, una de ellas es el porno feminista y otra es el posporno, las
cuales buscan generar pornografía que no sea opresiva contra las mujeres y que
no las categorice como objetos sexuales, incluso buscan ser una forma de arte.
Sin embargo, “lejos de contribuir a los objetivos del feminismo, esta industria
fortalece el negocio histórico de explotar a las mujeres y perpetúa la idea de
que los cuerpos de ellas son para la satisfacción de otras personas” (Soto,
2018). Por lo que difícilmente se puede reivindicar la pornografía dentro del
feminismo.
La pornografía es tan
sólo la punta del iceberg de una gran industria de trata de mujeres y
prostitución, que incluye pornografía infantil, por lo que es una herramienta
de dominación patriarcal que exhibe y utiliza a las mujeres como objetos
sexuales. Por lo contrario, el feminismo lucha porque las mujeres sean
reconocidas como sujetos sexuales y que sus relaciones sexo-afectivas no estén
mediadas por el dinero o la violencia.
4. Masculinidad disidente
La masculinidad disidente es la alternativa política para los hombres que cuestionan sus privilegios patriarcales y desean solidarizarse con la lucha feminista. Desde esta postura no se puede prohibir el consumo de pornografía de modo tajante, dado que estaríamos cayendo en la doble moral de la posición conservadora. En cambio, propongo una serie de medidas para que dicho consumo sea restringido y gradualmente superado.
4.1 Evitar pornografía que sea grabada con cámara oculta.
Gran parte de la pornografía es grabada sin el consentimiento de las mujeres,
con cámaras ocultas en los hoteles, baños y hasta en la vía pública, y no
podemos ser cómplices de tal violación a la privacidad de las mujeres.
4.2 Evitar que los niños vean pornografía. Ya sea por
descuido de los padres o por cinismo de los amigos y familiares, la pornografía
es vista por los niños. Esto debe evitarse dado que lo que requieren es una
educación sexual acorde a su edad, sobre todo para identificar el abuso sexual,
mientras que la pornografía puede introducirlos prematuramente a la cultura de
la violación.
4.3 Evitar pornografía que implique un pago. La industria de
la pornografía es millonaria gracias a que los hombres están dispuestos a
invertir en ella, una buena forma de romper el ciclo es dejando de pagarla.
Existe una infinidad de sitios con material pornográfico gratuito, que al estar
desligados de las industrias filmográficas no les reportan ganancias e incluso
les han reportado pérdidas millonarias. Además, la pornografía casera ha
aumentado en los últimos años, la cual se sube a internet sin ánimo de lucro,
lo que es una buena alternativa.
4.4 Evitar pornografía que violente o humille a las mujeres. Gran
parte de la pornografía fomenta la cultura de la violación, dado que presenta
escenas de clara violencia física o sexual y situaciones de humillación hacia
las mujeres. Por ende, debemos ser críticos ante tales escenarios y preferir
pornografía que no muestre violencia, sino que sitúe a hombres y mujeres en
posición de igualdad.
4.5 Evitar expectativas con base en la pornografía. La
pornografía distorsiona el acto sexual al convertirlo en objeto de consumo
masculino, por lo que debemos evitar las falsas expectativas que ocasiona,
tales como creer que las mujeres están a disposición sexual de los hombres,
creer que las mujeres deben tener cuerpos falsamente estereotipados y creer que
las mujeres disfrutan simplemente con estar a disposición del placer masculino.
4.6 Evitar pornografía en la que las actrices sean o parezcan
menores de edad. La pornografía infantil implica un delito en todo el mundo,
dado que constituye un abuso de menores, por lo que debemos ser críticos ante
cualquier indicio de que la actriz sea una menor, dado que probablemente sea víctima
de redes de trata de niñas y adolescentes.
4.7 Evitar, cuestionar y combatir las redes de “packs”.
Existen grupos de hombres que guardan fotos y videos de mujeres que conocen y
las distribuyen sin su conocimiento, esto es por definición una forma de
pornografía que no sólo atenta contra la privacidad de las mujeres, sino que
implica una traición a la confianza y en muchos países es un delito, por lo que
debemos ser críticos ante tales abusos.
En pocas palabras, los hombres que decidan ser críticos con
la pornografía, pueden tomar una serie de medidas para disminuir el daño que
causa en las mujeres.
Conclusión
Hemos visto que hay dos posturas que no resuelven el problema de la pornografía (el conservadurismo y el neoliberalismo sexual), también vimos que dentro del feminismo hay propuestas pornográficas que no pueden reivindicarse dado que la lucha feminista busca una liberación sexual en la que la mujer deje de ser objeto sexual. También vimos que los hombres pueden solidarizarse con dicha lucha restringiendo o eliminando su consumo pornográfico.
En consecuencia, una buena medida para combatir la pornografía es la educación sexual integral en la infancia y en la adolescencia, la cual debe estar enfocada en identificar el abuso sexual y en la formación de una sexualidad libre de violencia, que eduque a las mujeres para decidir sobre sus cuerpos y eduque a los hombres en la cultura del respeto y del sexo consensuado.
La pornografía es un mito patriarcal en el que las mujeres son concebidas como objetos de consumo visual y los hombres reducen su placer sexual a una satisfacción enajenada, la superación de la pornografía reside en una sexualidad no mediada por el dinero ni la cosificación del cuerpo de las mujeres.